Documentos soviéticos revelan avistamientos de OVNIs investigados en secreto
Un conjunto de documentos de la era soviética recientemente publicados ofrece una visión singular sobre cómo las autoridades de la antigua URSS documentaban y analizaban discretamente objetos inusuales en el cielo, mientras que en público desestimaban la posibilidad de naves extraterrestres calificándola de propaganda occidental.
Los archivos, traducidos al inglés y difundidos por el periodista George Knapp, constan de unas 70 páginas que recopilan informes elaborados entre las décadas de 1970 y 1980. Según Knapp, el material fue sacado clandestinamente de Rusia a comienzos de los años noventa y solo ahora se ha puesto a disposición del público de forma amplia. En ellos se detalla cómo las instituciones soviéticas clasificaban estos casos bajo la denominación de “Fenómenos Atmosféricos Anómalos”.
Una “medusa” sobre Nalchik
Entre los episodios más llamativos figura un informe del 13 de febrero de 1989 que describe la observación de un gran objeto aéreo sobre Nalchik, en el sur de Rusia. Los testigos lo compararon con una “medusa” adornada con luces de colores cambiantes, que permaneció flotando en el cielo durante más de una hora antes de desvanecerse.
Otros relatos incluidos en los documentos mencionan estelas luminosas que cruzaban el firmamento y, en un caso citado por IBT, el testimonio de un joven que aseguró haberse encontrado con figuras humanoides tras presenciar un fenómeno luminoso.
Aunque estos sucesos despertaron un notable interés, los archivos del KGB no contienen pruebas concluyentes que confirmen actividad paranormal. No obstante, los testimonios de ciudadanos y personal militar presentan coincidencias significativas en la descripción de objetos aéreos misteriosos.
Entre explicaciones racionales y relatos polémicos
Los documentos reflejan un esfuerzo sistemático por investigar fenómenos difíciles de explicar en pleno contexto de la Guerra Fría, una etapa marcada por especulaciones sobre avances tecnológicos de vanguardia. Muchos de los incidentes apuntan a posibles explicaciones racionales, como ilusiones ópticas causadas por condiciones atmosféricas, fallos en instrumentos de medición, tecnología aérea ultrasecreta o fenómenos meteorológicos inusuales.
Sin embargo, uno de los relatos más polémicos, difundido en 1993 por medios nacionales, afirmaba que fuerzas rusas habrían destruido una nave de origen desconocido cerca de Siberia. Según esa versión, tras el derribo cinco pasajeros no humanos habrían fusionado sus cuerpos formando una esfera brillante que emitió un destello extraordinario, solidificando instantáneamente a 23 soldados y convirtiéndolos en estatuas permanentes. Solo dos testigos habrían sobrevivido, y los restos calcificados junto con fragmentos de la supuesta nave fueron trasladados a una instalación secreta de investigación cerca de Moscú.
En aquel momento, funcionarios de inteligencia de Estados Unidos señalaron que, de ser ciertas tales afirmaciones, representarían una amenaza extremadamente peligrosa derivada de una tecnología extraterrestre avanzada.
