México, Brasil, Perú y Argentina sellan alianza regional para acelerar la energía solar
México, Brasil, Perú y Argentina concretaron una alianza regional para fortalecer el desarrollo de la energía solar y las renovables en América Latina, en un contexto de creciente demanda global de electricidad limpia y presión sobre los sistemas energéticos.La Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) de México anunció la firma del Convenio de Colaboración Regional junto con la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES), la Asociación Brasileña de Energía Solar (ABENS) y la Asociación Peruana de Energía Solar (APES).Alianza regionalEl acuerdo tiene como objetivo acelerar la transición energética en la región mediante una mayor cooperación en investigación, desarrollo tecnológico, formación de jóvenes profesionales y la organización de actividades y eventos conjuntos enfocados en energía solar, sostenibilidad y medio ambiente.“Este convenio fortalece la cooperación regional para impulsar la investigación, la articulación de esfuerzos y la transición energética en América Latina”, destacó la ANES.La alianza surge en un momento clave para el sector. De acuerdo con un análisis de JP Morgan, la demanda mundial de energía limpia y confiable continúa presionando a los sistemas eléctricos, lo que obliga a incrementar la inversión tanto en nueva infraestructura como en la modernización de las instalaciones existentes.En ese escenario, América Latina se perfila como una región estratégica para el desarrollo energético, impulsada por tendencias de largo plazo como:La urbanizaciónLa electrificaciónDigitalizaciónCrecimiento sostenido de la población.La Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que la demanda global de electricidad crecerá a una tasa anual cercana al cuatro por ciento hasta 2027, muy por encima del promedio de 2.7 por ciento registrado en la última década. Las economías emergentes y en desarrollo concentrarán cerca del 85 por ciento de ese incremento.El acuerdo regional cuenta además con el respaldo institucional de la Sociedad Internacional de Energía Solar (ISES) y la Asociación Española de Energía Solar (AEDES), con lo que las organizaciones firmantes buscan consolidar un frente común para avanzar hacia un modelo energético más sostenible, equitativo y sin fronteras en América Latina.Y en México…Según los datos publicados por la Secretaría de Energía, en documentos de planeación y estadísticas del sector eléctrico nacional, la participación de la energía solar en la generación total de electricidad en México es todavía modesta pero creciente. En 2023, las fuentes renovables —que incluyen solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y otras limpias— representaron alrededor de 23.19 por ciento de la generación eléctrica total, y dentro de ese grupo la energía solar fotovoltaica aportó aproximadamente cinco por ciento del total nacional de electricidad producida, reflejando un crecimiento lento frente a la dominancia de fuentes fósiles como el gas natural y el petróleo en la matriz energética, que generan la mayoría del resto de la electricidad nacional, según informes oficiales de la propia del gobierno federal publicados en el Diario Oficial de la Federación y documentos de Prosener y Prodesen.A pesar de este avance modesto, la Secretaría de Energía ha establecido metas ambiciosas para el futuro cercano: los planes oficiales del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional contemplan que la generación con fuentes limpias llegue a cerca del 38 por ciento del total para 2030.Confianza en el sistemaTras la publicación de las Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACG) en materia de Planeación Vinculante del Sector Eléctrico emitidas por la Secretaría de Energía el año pasado para la generación eléctrica marca una nueva ruta hacia la manera en que se conciben, diseñan y aprueban proyectos de generación de electricidad en el país.Expertos afirman que el 17 de octubre de 2025 pasará a la historia como la fecha en que México dejó de evaluar permisos de generación de manera aislada. Actualmente, todo proyecto deberá demostrar su contribución al equilibrio, estabilidad y eficiencia del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).El nuevo marco regulatorio actúa como un “semáforo energético”. Los proyectos que incorporen Sistemas de Almacenamiento de Energía (BESS), que garanticen la calidad del suministro o que demuestren una contribución documentada a la eficiencia y confiabilidad del SEN, serán preferentes dentro de la planeación vinculante. En otras palabras, se introdujo un filtro que dirige la inversión privada hacia las soluciones tecnológicas que el SEN más necesita."Ya no se trata de quién instala más megawatts, sino de quién instala valor. La prioridad ahora es la flexibilidad, la calidad y la capacidad de reducir los costos operativos del sistema a largo plazo", aseguró Paulina Beck, General Counsel de Energía Real, empresa especializada en soluciones energéticas integrales.Tras la publicación de las DACG, los generadores privados, especialmente aquellos que manejan generación distribuida, almacenamiento en baterías y gestión inteligente, pueden convertirse en el soporte que fortalezca la red nacional y acelere la transición energética.En ese sentido, la prevalencia de 54 por ciento para la CFE no debe interpretarse como una limitación, sino como un marco que impulsa la complementariedad entre los actores públicos y privados.Mientras tanto, las industrias que integren energía solar, BESS y gestión avanzada en sus operaciones tendrán ventajas competitivas tangibles gracias a las DACG, tales como menores costos, mayor confiabilidad y trazabilidad ESG.La dimensión socialUn aspecto central de las DACG es la elevación de la justicia energética a requisito estructural; la obligación de presentar un Plan de Gestión Social con recursos equivalentes a un porcentaje de 0.5 por ciento de la inversión total del proyecto de generación, conforme a las disposiciones emitidas por la SENER, eleva la justicia energética a un requisito estructural.“El componente social ya no es solo teoría, ahora es un factor presupuestal obligatorio. Esto confirma que no puede haber transición energética si no se traduce en bienestar tangible para las comunidades donde operamos”, agregó la experta de Energía Real.JCC
