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El Caja 87 se estrella contra el Cáceres en un duelo sin defensas (88-92)

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Abc.es 
En este momento de la temporada, al Insolac Caja 87 le pesan más los defectos que las virtudes. Hay dudas que se agravan con las derrotas. Pasa siempre. Echa de menos al ausente Walter Junior y ha encajado dos reveses seguidos, algo inédito este ejercicio, justo cuando se posicionó para hacerse con el liderato. Ante un Cáceres Patrimonio de la Humanidad en estado de gracia e impulsado por un superlativo nivel de confianza, el equipo tuvo problemas para arrancar, su defensa no carburó nunca al nivel deseado, equilibró el partido al descanso y luego hizo un esfuerzo extraordinario hasta empatar (77-77) faltando siete minutos. Un tramo decisivo que jugó peor que su rival y explica esta derrota en San Pablo que deja muy mal sabor de boca y no le permite desquitarse del tropiezo sufrido en Córdoba. Diseñado para ascender, el Caja 87 no puede acostumbrarse a ejercer de perseguidor de los rivales en los partidos. No debería ser 'coyote' sino 'correcaminos'. Con Lafuente manejando el joystick de su equipo y siendo muy influyente en todo lo que sucedía en la pista, el Cáceres empezó por la tremenda en San Pablo. Directo y rotundo, sin especular. Clavó un 2-8 para darle la bienvenida a su rival, exhibiendo un puntito más de nervio y acierto. A un triple de Lafuente respondió Cecilia (6-11) justo cuando Strikker se apoderó del ataque extremeño para asumir la responsabilidad y castigar a la defensa verdirroja. Hasta el 6-15 se dispararon los visitantes ante una inoperante versión del Caja 87. Iluminado Lafuente, puso los diez de ventaja, que fueron doce con una bandejita de Uniacke (8-20). Dos triples, de Bilalovic y Dedovic, reflotaron el ánimo verdirrojo (14-20) al tiempo que Dibba aprovechaba los caramelos de Rafa Santos para colgarse del aro (16-22). El cordobés le dio otro aire al ataque y firmó un canastón en extensión replicado por un indefendible Lafuente con el segundero del primer cuarto agotándose. El base del Cáceres acreditaba ya 12 de los 26 puntos de su equipo. Una altísima producción extremeña que ponía en tela de juicio el rendimiento defensivo del Caja 87. Dibba, que ya en Córdoba compitió a gran nivel, subía su cuenta hasta los ocho puntos rentabilizando lo que puede y debe: los balones doblados bajo canasta que piden a gritos que lo hundan con un mate. Con Dedovic al cuatro, el Caja 87 había encontrado lo más parecido a un quinteto competente. Cecilia, con otro mate tras robo de balón, reparaba un campo atrás dudoso de Rafa Santos, pero el Cáceres enseguida contrarreplicó con un dos más de uno de Strikker (26-34). Lejos de sentirse intimidado, el Cáceres se disparó de nuevo hasta la decena con un par de triples, muy dañinos para la moral verdirroja, de Palazuelos y Mazaira (30-40). No se afligió el Caja 87, respondiendo hasta el 35-42, pero siempre por detrás de su rival, a remolque y haciendo al goma, sin la disciplina defensiva que requería la exigencia del partido. Strikker, alero muy físico y explosivo, colocaba el 35-47 a dos minutos del descanso. Esos 120 segundos fueron un intercambio de golpes traducido en un parcial de 10-6 (45-53) con canasta final, sobre la bocina, del hiperactivo Lance-Amir Paul. El 66% en el tiro del Cáceres asustaba, aunque el 60% del Caja 87 no le iba a la zaga. Partido había siempre que los sevillanos ajustasen la defensa y rebajasen el nivel de daños de un equipo, el extremeño, afinadísimo que surfea la ola de su mejor momento de la temporada. Mazaira abría de tres el segundo periodo (45-56) y luego recibía un golpe en la cara de Strikker en una acción defensiva que no lo mermó sino todo lo contrario. Era un vendaval el Cáceres Patrimonio de la Humanidad y fabricó un parcial de 2-8 (47-61) que obligó al tiempo muerto de Adrià Alonso. Se puso entonces en zona el Caja 87, blanda al inicio porque no aseguró el rebote, y en ataque no arrancaba los motores. Todo eran malas noticias hasta que emergió Sergio Cecilia. Con nueve puntos seguidos (dos triples), abanderó el enésimo intento de reacción de su equipo (59-64). Y mediante un parcial de 12-3, de más raza y carácter que de mejora baloncestística, el Caja 87 se agarraba al partido y le enviaba un mensaje a su rival: hasta el final tendría que sufrir para llevarse el botín de San Pablo. Afortunadamente no se abandonó el equipo sevillano en el momento más complicado del duelo. Mantuvo la fe, subió su nivel de actividad y extrajo muchísimo rédito del rebote ofensivo. Sólo esforzándose al 200% podría sacar el partido adelante. De hasta cuatro opciones suplementarias gozó antes de un triple de Bilalovic (66-68) en las postrimerías de un vibrante tercer cuarto (23-17) que anunciaba remontada cajista o, al menos, un último cuarto sin desperdicio. Picaba piedra un destajista Caja 87 que se alimentaba rebañando rebotes y, tras cada canasta, aumentaba la presión defensiva y resquebrajaba la moral del Cáceres. Dedovic puso el 71-72, Mazaira castigaba (71-75), Alley elevaba la apuesta (74-75) y Cecilia, quién si no, empataba el partido desde una esquina (77-77). Más de siete minutos restaban y el partido, unidireccional hasta entonces, empezaba de nuevo. A partir de ahí, muchos nervios y reparto de errores y nuevo estirón del Cáceres, que escapaba de la emboscada (79-84). Ese tramo, el decisivo, volvió a jugarlo peor el Caja 87 que el Cáceres, coriáceo a nivel mental, y así se explica que la victoria tomara la Vía de la Plata. Cecilia, erre que erre, seguía sumando y los extremeños, aguantando cada embestida local. Su quinto triple ponía el 86-88 cuando Leveque se erigía en referente en uno y otro aro. Qué minutos más poderosos del pívot estadounidense, una roca. Intimidaba, reboteaba y anotaba. Un tres en uno que le dio el último empujón a su equipo hasta la victoria. A falta de 12 segundos, Alley convertía (88-90) y, claro, hubo tiempo muerto de Jacinto Carbajal. Mazaira, desde el tiro libre, sentenció y provocó la segunda derrota seguida del Caja 87, sexta de la temporada. Dos pasos hacia atrás innegables cuando hace una semana visitaba Córdoba buscando el liderato. Segunda derrota consecutiva del CB Starlabs Morón, que ha perdido fuelle en las últimas cinco jornadas con apenas una victoria en esta secuencia, ante el Biele ISB Iraurgi. Este sábado, en el Polideportivo Pisuerga, los de José Antonio Santaella cedieron en su visita al UEMC Baloncesto Valladolid por 84-77. Tras un primer cuarto igualado (18-19), en el segundo marcaron distancias los locales (parcial 25-14 para el 43-33 del descanso) y en el tercero reaccionó con Morón con un 19-26 (62-59) que convirtió en decisivos los últimos diez minutos. A falta de 12 segundos se colocaron a cinco los aruncitanos, pero Isern, desde el tiro libre, aseguró la victoria para el conjunto pucelano. Con esta derrota, el Morón se queda con un balance aún positivo de nueve victorias y ocho derrotas. Los hermanoS Marín, Alo y Javi, con 17 y 14 puntos respectivamente, fueron los máximos anotadores del conjunto sevillano. A la cuarta fue la vencida para Jaime Sañudo, el nuevo entrenador del Cajasol Baloncesto Sevilla Femenina. En Azkoita, ante el Domusa Teknik ISB, el equipo hispalense se reencontró con la victoria (62-67), cortando así una racha de siete derrotas seguidas en la Liga Femenina Challenge que lo estaban colocando en una situación verdaderamente límite. En el segundo cuarto, gracias a un 9-20 de parcial, el Cajasol se hizo con los mandos del partido (29-38 al descanso), aunque tuvo que pelearlo hasta el final porque a falta de diez minutos esa ventaja se había reducido casi al mínimo (48-50). Aguantaron las sevillanas el empuje de las locales (62-65 a falta de once segundos) y con tiros libres de María Recio y Fanta Gassama sellaron la victoria. Leslie Vorphal, con 21 puntos; Fanta Gassama, con 12 tantos y 10 rebotes; y María Recio, con 14 unidades, lideraron al Cajasol.