El urbanismo como línea roja: por qué Carrobles ha dejado la Real Academia de Toledo
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La renuncia de Jesús Carrobles a su medalla como académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo no fue un gesto simbólico ni una discrepancia personal. Fue, tal y como recoge la carta de dimisión a la que ha tenido acceso ABC Castilla-La Mancha, una decisión motivada por una profunda preocupación urbanística y por el papel que la institución académica ha dejado de desempeñar en uno de los momentos más decisivos para el futuro de la ciudad. En su escrito, dirigido al director de la corporación, Eduardo Sánchez Butragueño, Carrobles sitúa el foco en el proceso de redacción del nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM) y en la proliferación de planeamientos parciales que, a su juicio, «chocan con el general y desvirtúan su modelo». Para el arqueólogo y académico, Toledo no puede entenderse únicamente como una suma de edificios, sino como una «construcción mental» que debe ser pensada, debatida y defendida colectivamente antes de plasmarse sobre el territorio. Ese contexto convierte el actual proceso urbanístico en un punto de inflexión. Y es ahí donde Carrobles considera que la Real Academia ha fallado. Según expone en su carta, desde la presentación del avance del POM, hace aproximadamente un mes, la institución no ha impulsado debate alguno ni ha tenido presencia en las sesiones celebradas, algo que califica de inédito en un procedimiento de tanta trascendencia. «Es probable que estemos ante la primera ocasión en que, en un proceso tan importante, la institución haya dejado de estar presente», advierte. La crítica se extiende también a la ausencia de posicionamiento ante la tramitación de distintos Planes Especiales de Reforma Interior (PERIM), sobre los que —según denuncia— no se ha debatido, ni opinado, ni presentado alegaciones. Carrobles menciona de forma expresa decisiones que afectan directamente al modelo urbano y social del casco histórico, como la modificación del porcentaje de viviendas turísticas, un asunto sensible que incide tanto en la conservación patrimonial como en la vida cotidiana de los residentes. Para el arqueólogo y presidente de la Real Fundación Toledo, esa falta de intervención supone una renuncia al papel moderador, técnico y de liderazgo que históricamente ha desempeñado la Real Academia en los grandes debates urbanos de la capital regional. De ahí que su decisión de entregar la medalla no responda a una ruptura con la ciudad ni con el debate público, sino todo lo contrario: una forma de recuperar plena libertad para intervenir en esos foros sin quedar condicionado por acuerdos internos o por el silencio institucional. «Ante esta situación, la sociedad civil tiene que hacer valer su opinión», escribe Carrobles, convencido de que no es posible esperar a que los documentos estén cerrados para reaccionar. Su dimisión, fechada el 28 de enero de 2026, se presenta así como un acto de coherencia personal y profesional, pero también como una llamada de atención sobre la necesidad de abrir el debate urbanístico más allá de los despachos. La salida de una figura de referencia en la arqueología y el patrimonio toledano reabre, además, una cuestión de fondo: quién y cómo está influyendo en el diseño de la ciudad del futuro, y qué papel juegan las instituciones llamadas a velar por su equilibrio histórico, cultural y urbano. En plena redacción del nuevo POM, la renuncia de Jesús Carrobles trasciende lo académico para instalarse de lleno en el corazón del debate sobre el modelo de Toledo.
