El poderoso asesor anti migrante de Trump: ¿quién es Stephen Miller?
A sus 40 años, Stephen Miller es uno de los asesores presidenciales más influyentes —y polarizantes— de Estados Unidos, una figura detrás de las mayores iniciativas de Donald Trump y considerado el arquitecto de la agresiva agenda migratoria que primero lo llevó a la presidencia y que ahora está ayudando a sumirlo en la impopularidad.Acompañante de Trump en sus tres campañas electorales y dos gobiernos, Miller se ha forjado una reputación como un purista ideológico que cree que el poder político existe para ejercerse con decisión, y que es capaz de articular —con un estilo combativo y absolutista— las ideas del Presidente, aunque su voluntarismo le ha generado críticas dentro del propio gobierno.Miller, detrás de las políticas más duras de Trump“Vivimos en un mundo, en el mundo real… que está gobernado por la fuerza, que está gobernado por el poder”, declaró recientemente.“Somos una superpotencia. Y bajo la presidencia de Trump, nos comportaremos como una superpotencia”.En migración fue él quien fijó la polémica cuota de 3 mil detenciones de indocumentados al día y ha sido, según reportes, la fuerza detrás del reclutamiento y el despliegue del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) incluido el pago de bonos de 50 mil dólares por agente. Miller ha sido acreditado también como autor de la idea de atacar las 'narcolanchas' en el Caribe e impulsar el plan para capturar a Nicolás Maduro.En los primeros meses de la segunda administración Trump, el asesor y su equipo discutieron la posibilidad de iniciar una nueva guerra contra las drogas atacando a los cárteles y presuntos narcotraficantes en México, según un funcionario estadunidense en activo y dos retirados citados por The Washington Post.Igualmente, ha sido acreditado con la idea de deportar a indocumentados a la prisión del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) en el Salvador y de presionar a terceros países a que acepten migrantes irregulares, en una continuación de sus ideas del primer mandato de Trump, como la prohibición para el ingreso de musulmanes a Estados Unidos, que fue impugnada legalmente.Críticas al críticoSu comportamiento no está ajeno a la polémica. Solo horas después del asesinato de Alex Pretti por parte de las fuerzas de Greg Bovino en Minneapolis y sin evidencia alguna, Miller se apresuró a caracterizar al enfermero como un “terrorista doméstico” que había “intentado asesinar a agentes federales”. Su comentario fue secundado por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.Sin embargo, ante la ola de críticas por las contradicciones entre los múltiples videos del altercado y los comentarios de Miller y Noem, el superasesor presidencial se distanció de sus propias palabras, sostuvo que sus comentarios fueron resultado de información inicial y, más aún, sugirió que los agentes federales podrían “no haber seguido el protocolo”.Su retracción no evitó una lluvia de críticas, no solo de demócratas y republicanos, sino también, veladamente, del propio presidente Trump.“Stephen Miller es el artífice de las tóxicas políticas migratorias de Donald Trump. Es un mentiroso despiadado, un intolerante, un individuo odioso. Es un intruso maligno, no electo. Él también tiene que irse (junto con Kristi Noem)”, sostuvo el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries. Aunque la política exterior no es su jurisdicción, Miller causó controversia cuando afirmó que Washington debería anexarse Groenlandia y que nadie iba a pelear militarmente con Estados Unidos para defender la isla.The Wall Street Journal reportó que ya han “aparecido grietas incluso en el Despacho Oval” sobre el trabajo de Miller.“El Presidente, consciente de las encuestas que muestran que gran parte de su agenda migratoria no es popular, ha dicho a sus asesores que no se sentía cómodo con lo lejos que Miller ha llegado en algunos frentes”, señaló el rotativo financiero.“Aprendí que quizás nos vendría bien un toque más suave. Pero aun así hay que ser firme”, dijo Trump en una entrevista en la Oficina Oval con NBC Nightly News, en lo que fue visto como un distanciamento de la posición más agresiva impulsada por Miller.Pero al mismo tiempo, funcionarios reconocen de Miller su dominio del funcionamiento del gobierno y la capacidad que tiene para convencer a Trump. Es uno de los pocos asesores presidenciales que goza de protección personal y logró que trasladaran a su familia a una base militar. Conservador precozNacido en 1985 en Santa Mónica, California, Miller se involucró en la política a una edad temprana, inclinándose por causas conservadoras.En la Universidad de Duke ganó atención nacional por su activismo combativo en el campus y por sus columnas de opinión, en las que defendía posturas conservadoras sobre inmigración, raza e identidad nacional.El hilo conductor ya era evidente: Miller no veía la inmigración principalmente como un asunto económico, sino como uno cultural y de soberanía.Miller desempeñó un papel central en la construcción de la retórica nacionalista de Trump desde su primer mandato.Ayudó a presentar la inmigración como un asunto existencial vinculado al crimen, la identidad y el Estado de derecho, un lenguaje que energizó a la base de Trump y redefinió la ortodoxia republicana.Desde que Trump llegó a la Casa Blanca por primera vez, la influencia de Miller se extendió más allá de la inmigración; participó activamente en las nominaciones judiciales, la eliminación de regulaciones y acciones ejecutivas diseñadas para maximizar la autoridad presidencial. Para sus admiradores, Stephen Miller es un ideólogo disciplinado que tradujo promesas de campaña en políticas públicas. Para sus críticos, representa la expresión más dura del nacionalismo estadunidense contemporáneo. En cualquier caso, su impacto es innegable: pocos asesores no electos de su generación han dejado una huella tan profunda en la política migratoria de Estados Unidos —o en el tono y la dirección de la política conservadora—.MD
