Córdoba, tierra de castillos bajo «la luz que guarda el tiempo»
Córdoba se ha convertido en uno de esos destinos que no se conocen en un solo viaje. Mundialmente asociada a su Mezquita-Catedral, sus patios llenos de macetas y al legado romano aún visible en toda la provincia, este enclave da ahora un nuevo paso para recordar que de Córdoba aún queda mucho por descubrir. Bajo el lema «Córdoba infinita. La luz que guarda el tiempo», la Diputación centrará su estrategia en mostrar un destino donde se puede disfrutar de «la luz mágica» de los atardeceres, más impresionantes aún si se visualizan desde un castillo; del silencio de la dehesa; de la impronta de los pueblos blancos; o del sabor de una tierra que ha sabido convertir su historia en una suerte de estilo de vida.
Esa luz –la que cae sobre las sierras, la que se refleja en el Guadalquivir o la que transita entre sus paisajes rurales– se convierte en el hilo conductor de una propuesta turística que, según indican desde la institución supramunicipal, «invita a conectar con la emoción».
Fortalezas y castillos de cine
En este sentido, el patrimonio también ocupa un lugar protagonista, con una provincia que presume de acoger 76 fortalezas y castillos con siglos de historia. Córdoba ha reforzado su mirada hacia este segmento con «Castle Love», una ruta consolidada, pero que se amplía con nuevas incorporaciones hasta alcanzar las 23 fortalezas sobre las que se han diseñado nueve rutas de dos días y 13 experiencias de un día.
Belalcázar, Almodóvar del Río, Espejo, Bujalance y Belmez forman de esa ruta que parece salida de una superproducción de cine: desde la imponente torre del homenaje del castillo de Belalcázar –la más alta de España– hasta el espectacular Castillo de Almodóvar del Río, uno de los mejor conservados del país y escenario de Juego de Tronos, pasando por el elegante Castillo Ducal de Espejo, vigía de la Campiña Este o la alcazaba califal de Bujalance, heredera de la arquitectura militar andalusí.
La gastronomía completa el viaje como una de las grandes señas de identidad del destino. Con la marca «Sabor a Córdoba», la provincia reivindica su potencial como referencia gastronómica del interior, con productos de enorme prestigio y calidad: los aceites de oliva con Denominación de Origen –Lucena, Priego de Córdoba, Baena, Montoro-Adamuz–, los vinos y vinagres de Montilla-Moriles, o el jamón 100% ibérico de Los Pedroches, emblema de una comarca que conserva una tradición agroalimentaria de enorme valor.
Además, Córdoba se disfruta también a través de experiencias como el enoturismo, con bodegas y lagares centenarios que reflejan el alma de la campiña, o el oleoturismo, que permite descubrir el universo del aceite desde su origen. Todo ello se une a una cocina rica y diversa, fruto del mestizaje cristiano, árabe y judío, donde el recetario tradicional se suma, desde siempre, a la innovación gastronómica impulsada por reconocidos chefs.
Asimismo, la naturaleza es otro de los grandes tesoros de la provincia, con espacios protegidos que revelan un territorio sorprendentemente diverso. Córdoba presume de acoger tres parques naturales –Sierra de Cardeña y Montoro, Sierras Subbéticas y Sierra de Hornachuelos– y de paisajes que van desde el gran valle del Guadalquivir hasta las sierras del norte y el sur. También destaca la Reserva Natural de las Lagunas del Sur, un conjunto lacustre que se convierte en un paraíso para los amantes de la ornitología. Y para vivir experiencias diferentes, la Reserva Starlight en Los Pedroches se ha consolidado en los últimos años como uno de los destinos más atractivos para quienes buscan desconectar. Se trata de la décima zona del mundo con esta certificación para la observación del cielo nocturno, lo que la convierte en un enclave único.
