Iglesia pide serenidad tras campaña electoral tensa y bajar volumen a tono de confrontación
Pasada la jornada electoral del fin de semana, marcada por tensión y señalamientos entre los contendientes, la Iglesia católica lanzó un llamado esta semana a la calma y a bajar el tono político.
En su columna semanal Fermento, del 3 de febrero, el obispo de Ciudad Quesada, monseñor José Manuel Garita, afirmó que “el país necesita serenidad” y advirtió que “los retos nacionales no se resuelven desde la confrontación”.
Aunque el mensaje pastoral, titulado “¡Caminar unidos!”, no menciona figuras políticas, su planteamiento contrasta con el ambiente de polarización que dominó el cierre de campaña y con el estilo beligerante atribuido al gobierno saliente.
Garita subrayó que la convivencia democrática exige “respeto, escucha y disposición”, y sostuvo que la unidad nacional no implica eliminar diferencias, sino encauzarlas hacia objetivos comunes.
El mensaje lanza una advertencia sobre la calidad de la democracia costarricense.
Citando la Doctrina Social, Monseñor Garita recordó que el sistema democrático “se pierde” si no existe un consenso sobre valores esenciales como la dignidad humana y el respeto.
“El futuro del país no depende únicamente de decisiones institucionales, sino del comportamiento cotidiano de la ciudadanía”, concluyó el obispo, invitando a una “vigilancia responsable” pero respetuosa, lejos del ruido y enfrentamientos que marcaron el cierre del ciclo electoral reciente.
Mientras las imágenes de las burlas presidenciales del domingo circulan en redes sociales y medios de prensa, monseñor Garita recordó que la democracia requiere “respeto, escucha y disposición”.
Para el religioso, la convivencia democrática es una “tarea diaria” que no puede sostenerse en la división.
Señaló como prioridades para la administración entrante y nuevas bancadas legislativas, áreas como educación, justicia y empleo, que requieren aportes colectivos “sin exclusiones y sin favoritismos”.
El llamado del obispo coincide con las primeras declaraciones de la presidenta electa, Laura Fernández, quien tras su victoria reconoció la necesidad de dejar atrás una campaña “colmada de ataques y reproches”.
“Ya estuvo bueno de levantar banderas de diferentes partidos políticos”, dijo Fernández el lunes pasado en el noticiero Noticias Repretel, al prometer un “gobierno de concordia nacional”.
La mandataria electa también admitió que deberá construir acuerdos en la Asamblea Legislativa.
Con una bancada de 31 diputados —insuficiente para alcanzar los 38 votos necesarios para reformas constitucionales—, Fernández indicó que el diálogo con la oposición será clave y que se deben superar “vanidades” y “rencillas políticas”.
