El Sindicato Médico de Castilla-La Mancha convoca una huelga indefinida intermitente desde el 16 de febrero
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El Sindicato Médico de Castilla-La Mancha (CESM) ha anunciado la convocatoria de una huelga general indefinida intermitente de Médicos , Facultativos y Residentes en Castilla-La Mancha a partir del próximo 16 de febrero de 2026, una movilización que afectará a todo el ámbito del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam). La decisión, adoptada tras la aprobación de su Comité Ejecutivo, llega después de un periodo de reflexión y de «haber apostado de manera continuada por el diálogo y la negociación», según subraya el sindicato. La convocatoria se produce tras la intervención pública realizada por la ministra de Sanidad el pasado 26 de enero, en la que —según CESM— se remitió el abordaje de la situación sanitaria a las comunidades autónomas «sin aportar soluciones concretas a los problemas estructurales de la sanidad pública ni dar respuesta a las reivindicaciones del colectivo médico y facultativo». En ese contexto, el sindicato asegura haber mantenido una actitud «responsable, prudente y constructiva» antes de dar este paso. La huelga se desarrollará los días 16, 17, 18, 19 y 20 de febrero de 2026, así como los 15, 17 y 19 de junio de 2026 . Además, CESM ha anunciado su adhesión a la huelga nacional de Médicos y Facultativos, convocada también del 16 al 20 de febrero, en defensa de «un estatuto propio de la profesión médica que reconozca su singularidad, su responsabilidad y su nivel de formación». A esta convocatoria autonómica están llamados la totalidad de los más de 7.700 médicos, facultativos y residentes que desarrollan su labor en los centros sanitarios de Castilla-La Mancha. El sindicato insiste en que la movilización «no responde a una voluntad de confrontación», sino a la necesidad de «proteger el presente y el futuro de la Sanidad Pública en Castilla-La Mancha», con el objetivo de garantizar «una atención sanitaria segura, accesible y de calidad». En su mensaje a la ciudadanía, CESM remarca que «esta huelga no va contra los pacientes» y la define como «una iniciativa necesaria y proporcionada para defender el presente y el futuro de la Sanidad Pública en Castilla-La Mancha». El sindicato recalca que durante los días de paro «estará garantizada al cien por cien la atención de urgencias y no demorable», con el fin de asegurar en todo momento la asistencia sanitaria esencial. Entre los motivos que llevan a los médicos y facultativos a la huelga, el sindicato señala la necesidad de medidas urgentes para reducir las listas de espera , asegurar tiempos de atención razonables y adaptar las plantillas a las necesidades reales asistenciales. La organización advierte de que la situación actual está generando «sobrecarga asistencial , agendas saturadas, demoras crecientes y dificultades para acceder a la atención sanitaria», con un impacto directo en la seguridad del paciente y en la calidad del servicio público de salud. CESM añade que esta presión asistencial mantenida en el tiempo «merma la salud física y emocional de los profesionales», incrementa el desgaste y el agotamiento laboral y acaba repercutiendo también en la atención que recibe la ciudadanía. Por ello, el sindicato subraya que las reivindicaciones planteadas «no solo afectan a las condiciones laborales», sino que resultan imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema sanitario regional. Entre las principales reclamaciones destaca la reactivación inmediata de la carrera profesional , paralizada en Castilla-La Mancha desde 2012, una situación que —según denuncia— convierte a la región en la única comunidad autónoma en este escenario y genera un «grave agravio comparativo». El sindicato considera que su recuperación es clave para retener profesionales, evitar la fuga de médicos y facultativos y garantizar la estabilidad de las plantillas, con un calendario y plazos definidos. Otra de las demandas centrales es la creación de un ámbito específico de negociación para la profesión médica, que permita que las decisiones sobre organización, condiciones laborales y asistencia sanitaria cuenten con la participación directa del colectivo, en consonancia con su nivel de responsabilidad y formación. La actualización de plantillas y la corrección del déficit de médicos y facultativos, especialmente en Atención Primaria, zonas rurales y servicios hospitalarios con mayor presión asistencial, figura también entre las prioridades, junto a un plan de choque real y eficaz para reducir las listas de espera, basado en refuerzos estructurales y una mejor organización de los recursos. El sindicato reclama igualmente una revisión del modelo retributivo, al considerar que las retribuciones actuales no reflejan ni la formación ni la responsabilidad ni la carga real de trabajo, así como el cumplimiento efectivo del Acuerdo de Atención Primaria, con agendas adecuadas por paciente, reducción de la carga burocrática y cobertura real de ausencias. Completan el listado de reivindicaciones la regulación clara de la jornada laboral y de las guardias , la mejora de las condiciones laborales y organizativas, la prevención de riesgos laborales y la protección de la salud profesional, el impulso de medidas de igualdad, conciliación y protección de la maternidad, y la mejora de las condiciones de los residentes, a quienes CESM define como «el futuro del sistema sanitario» y para los que exige descanso tras las guardias, supervisión adecuada y una formación de calidad con condiciones dignas de trabajo.
