Capitolio apoya agenda de minería con 70 mil mdd
Trump busca reducir la dependencia de China en abasto de minerales críticosSenadores presentaron una legislación para reautorizar el financiamiento del Banco de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (EXIM, por su sigla en inglés), para la siguiente década, mientras buscan inyectar 70 mil millones de dólares adicionales a una agencia que desempeña un papel cada vez más importante en el impulso de proyectos de energía y minerales.Kevin Cramer, senador republicano por Dakota del Norte, quien copatrocina la legislación de reautorización junto con el demócrata Mark Warner, declaró a Financial Times que Donald Trump está “totalmente comprometido” con el financiamiento del Banco EXIM, y añadió que el presidente estadunidense “ve el valor” de la institución.Cramer abogará por que el límite de préstamos del EXIM se eleve de 135 mil millones de dólares a 205 mil millones como parte del paquete de reautorización. El esfuerzo por aumentar la liquidez disponible para las compañías mineras o de fabricación en sectores estratégicos se produce en un momento en que la administración Trump se esfuerza por reducir su dependencia de China para el suministro de tierras raras y otros minerales críticos.El año pasado China impuso controles a la exportación de varias tierras raras importantes, que se utilizan para fabricar bienes que van desde aviones a reacción hasta vehículos eléctricos, como parte de una guerra comercial más amplia entre las dos economías más grandes del mundo.Sin la reautorización, el financiamiento del EXIM vencerá a finales de año. La agencia proporciona financiamiento a las empresas estadunidenses para ayudarlas a competir por las ventas en el extranjero, sobre todo cuando no hay préstamos disponibles del sector privado.Cualquier proyecto de ley de reautorización debe ser aprobado por la Cámara de Representantes y el Senado antes de que lo pueda promulgar Trump.Cramer dijo que considera que el banco ayuda a los “compradores extranjeros de productos estadunidenses” y argumentó que reducirá el déficit comercial de Estados Unidos al ayudar a los exportadores locales.“Para equilibrar el comercio, obviamente la gente necesita comprarnos más cosas”, señaló Cramer. “Pueden endulzar un poco la situación con condiciones financieras favorables que no podrían obtenerse sin el Banco de Exportaciones e Importaciones”.Añadió que el financiamiento del banco puede ayudar a EU a cerrar más acuerdos comerciales, ofreciendo una “zanahoria” (incentivo) a sus socios comerciales.“El presidente usa los aranceles como un palo… los utiliza como un arma muy poderosa”, señaló, e indicó que “el EXIM facilita la viabilidad de algunos acuerdos imposibles. Creo que el presidente, con su visión empresarial, lo entiende”.Citó las ventas militares, los productos farmacéuticos, los alimentos, la energía y los minerales críticos como sectores en los que el EXIM puede ayudar a impulsar las ventas estadunidenses y acercar a EU a sus aliados.El financiamiento del EXIM se autorizó en 2019 por última vez, pero la agencia ha sido criticada por ambos partidos por entregar dinero de los contribuyentes a empresas privadas.Algunos demócratas progresistas también expresaron su preocupación por el impacto de las inversiones del EXIM en el clima y los derechos humanos. Como candidato presidencial en 2016, Trump describió el EXIM como “innecesario”, una “calle de un solo sentido” y “una especie de colchón de plumas para políticos y algunas empresas”. Después cambió de postura, calificando la institución como “algo muy positivo” y apoyando su reautorización en 2019.Cramer indicó que si bien espera enfrentar cierta resistencia por parte de los legisladores, no financiar el EXIM dejará a Estados Unidos en desventaja.“Para mí, ni siquiera se trata de nivelar el campo de juego, sino de añadir una herramienta a nuestro arsenal, que todos los demás países desarrollados ya tienen”, afirmó.A principios de esta semana, el EXIM anunció que proporcionaría 10 mil millones de dólares en financiamiento de deuda para construir reservas nacionales de “materias primas esenciales” en todo EU, a las que puedan acceder fabricantes como los grupos automotrices. El proyecto tiene como objetivo ayudar a construir cadenas de suministro estadunidenses y contrarrestar el control de China.
