«Nos hemos dejado hackear el cerebro, necesitamos las humanidades más que nunca»
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Vivimos en un tiempo paradójico. Nunca antes la sociedad había tenido tantas herramientas de comunicación y, sin embargo, parece que cada vez es más difícil que las palabras sostengan su profundidad, su verdadero significado, su valor . Estamos rodeados de estímulos, de mensajes constantes, de titulares que asaltan con gran celeridad, de opiniones inmediatas... En medio de esta vorágine, surge una cuestión clave porque no sólo es importante lo que se comunica, sino qué valores se transmiten: ¿Qué papel juega el valor de la verdad frente a la inmediatez , el rigor frente al ruido, la responsabilidad frente al impacto inmediato...? Según Pablo Velasco , decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo , nos enfrentamos a un gran desafío para mantener la atención y el pensamiento debido a que la información llega en cantidades ingentes , pero sin tiempo para ser asimilada. Así lo apuntó en el Foro ABC 'Humanidades y Comunicación: El valor de la palabra hoy'. «No hacemos morada en lo que recibimos y, por eso, es fundamental recuperar la dimensión humanista de la lectura lenta, la reflexión y el análisis. Las humanidades son una herramienta clave para recuperar la profundidad perdida y formar ciudadanos que comprendan la complejidad del mundo. Son muy útiles y, ante la llegada de la Inteligencia Artificial (IA), no cabe duda de que están más de moda aún ». Bricio Segovia , presentador de Informativos Telecinco , puso el foco en los efectos emocionales y cognitivos del consumo acelerado de contenidos. Alertó sobre la «dopamina constante» que generan los estímulos rápidos y cómo esa dinámica « empobrece el interés, la capacidad crítica y, en última instancia, la vida democrática. Vivimos en una sociedad en la que nos han hackeado el cerebro -advirtió-. Antes veíamos películas de dos horas, hoy no. Hemos perdido esa capacidad de concentración, de cuestionar, reflexionar y pensar». Recalcó la necesidad de inculcar valores como el pensamiento crítico, «la base de toda actividad diaria para ser un adulto funcional. Desgraciadamente, vemos ejemplos en las cúpulas de poder empresarial, político... donde parece que se recompensa a los que transmiten los mensajes más perversos . Hace falta redirigir el sistema y ahí los docentes tienen una gran responsabilidad en la formación de sus alumnos». En este sentido, Pablo Velasco reconoció que aunque Bachillerato debería contener una carga mayor en humanidades, «lo cierto es que muchos estudiantes llegan a la universidad con gran inquietud por conocer a los pensadores clásicos. Es muy alentador ». En su turno de palabra, la directora del Gabinete de Presidencia y Comunicación de la Agencia EFE , Lourdes A. Esmorís , defendió el papel del periodismo como garante de rigor y credibilidad frente al uso indiscriminado de herramientas como la IA y la proliferación de bulos en redes sociales. Subrayó la importancia de la transparencia, el contraste de fuentes y el respeto a los libros de estilo. Advirtió, además, del peligro que supone una ciudadanía «que ya no distingue entre información y desinformación, ni entre medios fiables y plataformas tecnológicas, una deriva que amenaza directamente a la democracia». El escritor y profesor de Filología Clásica y comunicador , Emilio del Río , reivindicó el gran papel de las humanidades en la comunicación al asegurar que la filosofía, la historia y la literatura no solo ayudan a entender el pasado, sino que proporcionan criterios morales para afrontar el presente. «Nunca hemos necesitado tanto a los medios de comunicación porque no es lo mismo una opinión en Twitter que en la prensa o en una agencia de noticias». Añadió que las grandes crisis de la humanidad no han sido tecnológicas, « han sido éticas , por lo que una mayor presencia de humanidades en nuestro país nos ayudaría a entendernos mejor a nosotros mismos, al mundo que nos rodea, a tomar decisiones, conocer la frontera entre el bien y el mal... De lo contrario, estamos hurtando esta posibilidad de tener ciudadanos que se desarrollen como mejores personas, con visión crítica y, por tanto, más libres». En el encuentro se identificaron también los valores esenciales que deben guiar la comunicación hoy. Segovia insistió en el pensamiento crítico «para evitar convertirnos en una marioneta del mundo ». Velasco añadió la valentía «porque un periodista debe quitarse miedos y ser consciente de que su trabajo es para el bien de todos por la dimensión pública de su labor». Añadió Del Río «la bondad, que no es debilidad, y gracias a la cual la sociedad sale adelante por el espíritu colaborativo para defenderse si es atacada«. Esmorís destacó « el rigor y la credibilidad en la comunicación. Sin ellos no prosperamos como sociedad, ni democracia. Y -concluyó- como líneas rojas destacaría la manipulación y la polarización, que hay que evitar a toda costa».
