Una miniserie británica rescatada por Netflix atrapa con su oscuro protagonista
Una historia recuperada con más fuerza que nunca
Estrenada originalmente en 2017, la serie 'Taboo' ha sido redescubierta tras su reciente incorporación al catálogo de Netflix. Lejos de tratarse de una novedad, su impacto actual reside en el cambio de percepción de los espectadores: ahora se valora más su ritmo pausado, su atmósfera densa y su mirada crítica al pasado colonial británico.
Esta miniserie fue creada por Steven Knight, el mismo guionista y director detrás de 'Peaky Blinders'. El proyecto nació con la intención de construir una historia oscura, compleja y profundamente inquietante, ambientada en un Londres que parecía arder entre el humo, el barro y la corrupción institucional.
Trama: vuelta a un hogar envenenado
Ambientada en 1814, 'Taboo' arranca con el regreso de James Delaney (Tom Hardy) a Londres tras haber sido dado por muerto durante una década. Su retorno coincide con el funeral de su padre, y su mera presencia desata una serie de conflictos que escalan desde lo personal hasta lo geopolítico.
Delaney no vuelve solo con un pasado turbulento: también trae consigo secretos, conocimientos y una determinación silenciosa que lo enfrenta a poderosas instituciones de la época, como la Compañía de las Indias Orientales, con las que tendrá que medir sus fuerzas.
Un protagonista hermético y magnético
Tom Hardy se adueña del papel con una interpretación contenida y feroz. James Delaney es un personaje marcado por lo no dicho: intimida, observa, calla. Es un hombre moldeado por el exilio, la pérdida y la violencia estructural. Su sola presencia redefine cada escena.
A su alrededor se articula un reparto de alto nivel: Oona Chaplin, Stephen Graham, Jessie Buckley y Jonathan Pryce, entre otros, sostienen una narrativa coral donde las lealtades son frágiles y los intereses personales se cruzan constantemente.
Estética cuidada y crítica incisiva
La ambientación es uno de los pilares de 'Taboo'. El Londres de principios del siglo XIX no solo sirve como marco histórico: es un personaje más. Cada escena refuerza la atmósfera sombría, casi opresiva, en la que se desarrollan las intrigas comerciales, políticas y familiares.
Pero más allá de la forma, la serie apuesta por el fondo. Cuestiona el colonialismo europeo, denuncia la explotación de los pueblos indígenas y pone sobre la mesa la violencia institucional como mecanismo de poder. No es una historia complaciente ni fácil: 'Taboo' exige implicación y reflexión.
Un fenómeno silencioso pero efectivo
Lo que en su momento no consiguió el ruido del estreno, lo ha logrado ahora la calma del redescubrimiento. 'Taboo' se ha convertido en un título inesperadamente destacado dentro de la oferta de Netflix, ganando adeptos por su propuesta única, densa y absorbente.
En una época de consumo rápido y series diseñadas para el algoritmo, esta producción invita a lo contrario: mirar con detenimiento, dejarse llevar por los silencios y aceptar que no todas las respuestas llegan de inmediato.
Ideal para quienes buscan algo distinto
Con sus ocho episodios, 'Taboo' ofrece una experiencia autoconclusiva y de alto nivel cinematográfico. Es perfecta para los que buscan una serie de época distinta, con capas narrativas, subtexto político y una estética cuidada hasta el mínimo detalle.
Y aunque no fue creada para gustar a todos, su vigencia hoy es mayor que nunca. Porque a veces, lo más potente no es lo inmediato, sino aquello que resiste el paso del tiempo.
