La clave para no apagarse en los últimos km: así se entrena la carrera progresiva
Hay una escena que se repite cada fin de semana en miles de carreras. Suena el disparo de salida, la adrenalina se dispara y las piernas responden. Miras el reloj y vas más rápido de lo previsto. “Hoy es el día”, piensas. Pero kilómetros después —el 30 en un maratón, el 16 en una media o 6 en un 10K— la euforia se convierte en lucha. Las piernas pesan, la respiración se rompe y la meta parece alejarse.
