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La estrategia de Mario Casas y Melyssa Pinto para consolidar su noviazgo

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Abc.es 
Mario Casas y Melyssa Pinto se han convertido en una de las parejas del momento, no solo por la proyección pública de ambos, sino por la forma en la que están viviendo esta relación. Su historia se está construyendo desde un punto distinto al de anteriores etapas sentimentales de cada uno . En el caso del actor, está mostrando más de lo que acostumbra; en el de la influencer, bastante menos de lo que suele compartir con su comunidad. Ese punto intermedio, poco habitual en ambos, ha marcado desde el principio una relación que se desarrolla con códigos nuevos y que ha ido dejando pistas claras de que algo ha cambiado. Desde que se les empezó a ver juntos, nunca por voluntad propia, los gestos han hablado más que cualquier declaración. Mario Casas siempre ha sido muy claro a la hora de marcar límites entre su vida profesional y la personal. Durante años ha defendido que prefiere que se hable de su trabajo, de sus personajes y de sus proyectos, y no de sus relaciones. Esa norma la ha mantenido incluso en etapas sentimentales estables, en las que evitó apariciones públicas, exposiciones en redes o presencia conjunta en eventos sociales con visibilidad mediática. Con Melyssa Pinto, sin embargo, esa línea no ha desaparecido, pero sí se ha desplazado. Uno de los primeros movimientos que llamó la atención fue la rapidez con la que Melyssa conoció a la familia del actor. En relaciones anteriores, Mario Casas había tardado mucho más en dar ese paso, manteniendo su entorno más cercano completamente al margen del foco. En este caso, el contacto se produjo pronto y de una manera muy natural vimos por ejemplo como Sheila, su hermana, acudía a apoyarla públicamente en una presentación. No hubo posados ni imágenes buscadas, pero tampoco intentos de ocultarlo. Ese gesto, discreto, pero claro, marcó una diferencia evidente respecto a su forma habitual de actuar. La implicación de Mario en la vida profesional de Melyssa también ha sido un elemento diferencial. Cuando ella presentó su colección en colaboración con Gioseppo, el actor compartió una imagen en sus redes. No se trató de una aparición pública con declaraciones ni protagonismo, pero sí de un apoyo visible. Hasta ahora, Mario Casas había evitado involucrarse en actos profesionales de sus parejas , incluso cuando esos proyectos tenían una exposición mediática relevante. En esta ocasión, decidió estar. Otro punto clave ha sido el uso de las redes sociales. Mario Casas siempre ha mantenido una presencia muy controlada en este ámbito y ha evitado aparecer vinculado sentimentalmente en publicaciones ajenas. Con Melyssa Pinto, esa norma se ha flexibilizado. Durante su viaje a Disney las pasadas navidades, compartió imágenes juntos, aunque fuera de espaldas . No fue una exposición constante ni una narrativa construida, pero sí una decisión consciente. Algo que, hasta ahora, no había ocurrido con otras personas con las que también compartió parte de su vida. Uno de los movimientos que ya presagiaba que la relación iba muy en serio se produjo este verano, cuando Mario Casas decidió llevar a Melyssa Pinto a la boda de su amiga Susana Molina. No se trataba de un evento privado sin repercusión, sino de una celebración en la que estaba prevista la presencia de prensa. El actor acudió sabiendo que su relación podía quedar expuesta. En situaciones similares, en el pasado, era difícil pensar que él pudiera aparecer por allí. Estos gestos, sumados, dibujan un patrón distinto al que se había visto hasta ahora en la vida sentimental del actor. No se trata de una ruptura con su idea de discreción, sino de una adaptación. Mario Casas sigue sin conceder entrevistas sobre su relación ni alimenta titulares, pero ha aceptado una visibilidad medida que antes no formaba parte de sus reglas. La diferencia está en los hechos, no en las palabras. En paralelo, también se ha producido un cambio en la manera en la que Melyssa Pinto está gestionando su propia exposición. Acostumbrada a compartir buena parte de su vida en redes sociales, en esta relación ha optado por un perfil mucho más bajo que por ejemplo la anterior que tenía una presencia constante en la pequeña pantalla de su móvil. Ahora las publicaciones son escasas, los detalles mínimos y el relato está lejos de lo que solía ofrecer a su comunidad. Esa contención ha sido constante desde el inicio y ha marcado una diferencia clara respecto a etapas anteriores.