Inician desvíos por obras en la av. Javier Prado pese a críticas ciudadanas y de expertos por inviabilidad
Desde el lunes 26 de enero entrará en vigencia el plan de desvíos vehiculares en la avenida Javier Prado, en La Molina, como parte de la ejecución del proyecto vial Frutales–El Golf impulsado por la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML). La medida se aplicará por al menos once meses y se inicia en medio de fuertes cuestionamientos ciudadanos y técnicos al modelo de infraestructura que viene promoviendo la comuna. Según informó la MML, los desvíos comenzarán con una etapa de “marcha blanca” hasta el 28 de enero, antes del cierre total del tramo.
La intervención comprende el tramo entre las avenidas Los Frutales y Circunvalación del Golf Los Incas, y afecta ambos sentidos de la vía. Los vehículos particulares deberán circular por rutas alternas como La Molina, Separador Industrial y Las Palmeras, mientras que el transporte público modificará sus recorridos. El Corredor Rojo mantendrá su operación habitual. La comuna anunció el despliegue de personal policial y orientadores viales las 24 horas del día.
Plan integral de la MML: cuestionan viaducto
El proyecto global contemplado por la MML incluye la construcción de otros dos viaductos en la avenida Javier Prado. Estas estructuras se ubicarán en las zonas de San Isidro (Begonias), así como en Jesús María y Magdalena (Sánchez Carrión). Las obras se ejecutarán entre 2026 y 2027. Además, la inversión total supera los S/550 millones.
El plan considera la construcción de un primer viaducto elevado de casi un kilómetro de longitud, con dos carriles por sentido, además de carriles a nivel y obras complementarias. La ejecución está a cargo de Invermet. Sin embargo, existe una creciente oposición ciudadana a los viaductos impulsados por la gestión municipal. Vecinos y especialistas consideran que estas infraestructuras no solucionan la congestión .
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Falta de planificación
Anteriormente, la decana del Colegio de Arquitectos del Perú, Lourdes Giusti, cuestionó que el proyecto no esté alineado con el Plan Metropolitano 2040 ni con los lineamientos de la ATU. Además, alertó que el viaducto podría incrementar la contaminación ambiental y acústica en una de las zonas más transitadas de la capital.
También se ha puesto en duda la calidad de los estudios técnicos. Colectivos ciudadanos sostienen que los expedientes presentan deficiencias y que el proyecto fue impulsado sin una evaluación integral de movilidad ni una articulación real con el sistema de transporte masivo, como el Metro de Lima.
Sobre ello, expertos en urbanismo sostienen que este tipo de proyectos responden a un enfoque desfasado que prioriza el uso del automóvil privado. “No es modernidad, es urbanismo de 1950”, señaló Pablo Vega Centeno, quien advierte que ampliar vías solo genera más tráfico, fenómeno conocido como “demanda inducida”.
Denuncias ciudadanas
Vecinos de los distritos de La Molina, San Isidro, Jesús María, entre otros, han cuestionado que los tres viaductos no resuelven el sistema estructural del transporte público en la capital limeña. Advierten el impacto en zonas residenciales consolidadas y en la contaminación. Además, denuncian que se prioriza el uso de vehículos privados.
Mario Altuna, residente sanisidrino, explicó que “el error es pensar que más carriles van a aliviar el tráfico. Lo único que hacen es atraer más autos”. “Quieren gastar más de S/ 500 millones en tres viaductos, cuando una intersección bien hecha cuesta alrededor de S/ 5 millones”, señaló.
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