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Costarricense en Nueva Jersey relata nevada histórica y frío de -17 °C: ‘Estamos forrados en nieve’

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“Estamos forrados en nieve y, de un rato para acá, solo hielo parece caer”. Con esa frase, la costarricense Míriam Vargas Morales, vecina de Elizabeth, en el estado de Nueva Jersey, describió la mañana de este domingo, cuando una intensa nevada obligó a miles de residentes a encerrarse en sus casas, en un escenario que, para muchos, ticos, resulta difícil de imaginar.

Después de nevar buena parte del sábado, la nevada de este domingo, según contó Vargas, inició a las 5 a. m. y, desde las 5:30 a. m., la situación ya era tal que muchas personas optaron por no salir de sus viviendas ante el riesgo de desplazarse por calles cubiertas de nieve y hielo.

En videos compartidos por la costarricense se aprecia una ciudad blanca y paralizada: calles con poca o nula circulación, acumulaciones blancas en aceras y vehículos, y apenas algunos vecinos que, con palas en mano, intentaban abrir paso frente a sus casas.

“Como ustedes ven, no hay personas en las calles, algunos paleando por ahí… los carros que pasan únicamente son los que están limpiando las calles”, narró.

El episodio no se limita a Nueva Jersey.

De acuerdo con reportes meteorológicos, una gran tormenta invernal avanzaba desde el sur y centro hacia el noreste de Estados Unidos, luego de golpear a varios estados con temperaturas gélidas que paralizaron el transporte y provocaron un frenesí de abastecimiento.

El fenómeno ha sido descrito por meteorólogos como uno de los peores episodios invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, debido a la combinación de nevadas intensas y acumulaciones de hielo, con consecuencias potencialmente “catastróficas”, según el Servicio Nacional de Meteorología (NWS) de Estados Unidos.

En total, 20 estados —además de Washington D. C.— declararon estado de emergencia.

El NWS advirtió que los impactos del sistema se mantendrán durante varios días.

En Elizabeth, ciudad en el condado de Union, la costarricense relató que la situación se complicó por la falta de limpieza total en algunas calles.

“Algunas vías fueron limpiadas por vehículos del estado en algunos puntos. Otras, los vehículos no pueden transitar, pues no se ha limpiado. Miles se encuentran encerrados en sus casas por el estancamiento de nieve”, contó.

Según su testimonio, la acumulación de nieve ya rondaba entre 8 y 10 pulgadas desde el sábado, pero las previsiones apuntaban a que podía aumentar hasta 15 pulgadas durante la tarde del domingo.

“Tengo más de 24 años de estar en esta nación y bueno, está cayendo bastante nieve por acá, granizo. Es muy diferente de las otras tormentas, porque generalmente es solamente nieve, pero hoy día estamos en estado de emergencia… estado de Nueva York y New Jersey”, relató.

Además del encierro forzado, la tormenta afectó servicios cotidianos.

“Hoy y mañana lunes, los supermercados no trabajaron en varios puntos cercanos a Newark dado el mal tiempo”, añadió.

-17 °C: un frío desconocido en Costa Rica

No obstante, si hay un elemento que marca su relato, más allá del paisaje blanco, es el frío. El sábado, los termómetros descendieron a -17 °C, recordó.

Para una costarricense —y para quien que haya vivido en un clima tropical— esa cifra no solo parece extrema: supone un tipo de ambiente peligroso que cambia la forma de respirar, caminar y hasta la rutina más simple en cuestión de minutos.

A temperaturas como -17 °C, estar al aire libre puede producir un golpe térmico contundente, según literatura médica y de servicios de emergencia.

El aire frío irrita las vías respiratorias superiores y, para los pulmones, recibir aire a esa temperatura puede sentirse como un shock: el cuerpo intenta calentarlo rápidamente antes de que llegue a los alvéolos.

Esto puede generar sensación de opresión en el pecho y dificultad para respirar profundamente.

Cada exhalación, además, expulsa calor corporal y humedad, formando una nube densa de vapor visible: el propio calor interno escapando hacia el ambiente.

En tales condiciones, caminar distancias cortas se vuelve pesado, y el cuerpo trabaja al máximo para humedecer el aire que entra, lo que suele provocar que la nariz gotee casi de inmediato.

La piel expuesta —mejillas, nariz, orejas— puede empezar a congelarse en cuestión de 15 a 30 minutos sin el cuidado debido. Primero aparece el dolor, luego el entumecimiento y finalmente la pérdida total de sensibilidad.

A eso se suma el desgaste energético: el organismo quema calorías de manera acelerada solo para mantener calientes los órganos vitales.

Caminar sobre nieve profunda a -17 °C agota mucho más rápido que en un clima templado.

Incluso el agua se comporta distinto: una capa fina puede congelarse en cuestión de tres minutos a esa temperatura. Y si una bebida gaseosa se deja afuera, el líquido puede congelarse y expandirse hasta reventar la botella o la lata en menos de una hora por la presión del hielo.

Mientras el temporal continúa, Vargas Morales describe un ambiente de silencio, encierro y vigilancia de noticias y reportes de autoridades de emergencia.

Ella lo resume con la sencillez de quien ya ha visto tormentas, pero reconoce que esta es distinta: “Es muy diferente… hoy día estamos en estado de emergencia”.