Ayuso: "España se está convirtiendo en un AVE con menú en cinco idiomas que no funciona"
El pasado viernes empezó, ya manera oficial, la campaña electoral en Aragón. Y este fin de semana se han sucedido los mítines de campaña. Jorge Azcón, actual presidente y candidato del Partido Popular el próximo 8 de febrero, ha contado con su homóloga de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se ha dado un baño de multitudes en Zaragoza, donde ha probado una vez más el tirón con el que cuenta no solo en su ciudad. Y volvió a demostrar que no tiene reparo alguno en decir exactamente lo que piensa.
Tras la juvenil jornada sabatina, donde no faltaron cañas y tapas, Ayuso denunció este domingo en los cines Palafox de la capital maña –lleno en su sala principal en la sesión de mañana y con colas desde hora y media antes del comienzo del acto– que «España se está convirtiendo en un AVE con un menú de cafetería en cinco idiomas que no funciona».
Ayuso, la dirigente más beligerante con el Gobierno, había pasado antes de este acto por la basílica del Pilar, donde besó a la Virgen y visitó el museo pilarista, pronunció un discurso en clave nacional en la capital aragonesa, con multitud de referencias a la actualidad política española. Así, con su metáfora del tren de alta velocidad, se refirió a que en el país se esté introduciendo «poquito a poco» la idea de «nación de naciones» y que «lo que ocurra en una región no sea cosa de la otra». «Para que nos metan por la espalda –siguió– la financiación, que por supuesto es un soborno, es ilegal y es algo insostenible», destacó la presidenta del Ejecutivo madrileño, que arropó al líder popular en Aragón.
La estrategia del candidato de Alberto Núñez Feijóo allí pasa por combinar los ataques al PSOE con una campaña «en positivo» para atraer al electorado de la derecha. Es decir, erigirse en la oposición de quien fuera la portavoz del Gobierno de Pedro Sánchez, la candidata del PSOE, Pilar Alegría, al tiempo que busca inundar el debate público de propuestas para ganarle terreno a los de Santiago Abascal.
En el último acto del tándem Ayuso-Azcón, que se prolongó más de una hora, solo el aragonés dedicó algo de tiempo –tres minutos– para referirse a Vox. Y fue para afearle que utilizase su propaganda electoral para equipararle con Alegría. El zaragozano les recordó a sus rivales que la única salida posible tras las elecciones es un pacto entre ambos contendientes de la derecha o un Gobierno de izquierdas. De lo contrario, un presumible bloqueo llevaría a otros comicios.
El candidato del PP llamó a la movilización en las elecciones autonómicas para «votar por el futuro» de la región y darle «un empujón democrático» a España enseñándole «la puerta de salida» al presidente del Gobierno.
Azcón achacó al «modelo del PP» que en dos años se haya logrado atraer 75.000 millones de euros en inversión a Aragón que «significan miles de puestos de trabajo» y «oportunidades» para los jóvenes. Reconoció que no le «ha dado tiempo de arreglar todo lo que dejaron estropeado los socialistas» en «30 meses», pero insistió en que los cambios se materializan «poco a poco» y «hoy Aragón está mejor». Y pidió el voto para «seguir mejorando la vivienda, la sanidad y atrayendo inversiones».
El zaragozano contrapuso su propuesta con la de la candidata del PSOE, a quien dedicó la mayoría de los ataques. Entre otras cosas, le reprochó que defendiera el modelo de financiación autonómica que privilegia a Cataluña y le espetó que se crea que los aragoneses se vayan a dejar «humillar» frente a los secesionistas. «Se cree que nos vamos a humillar como ella ante los independentistas, se cree que nos vamos a arrodillar ante una financiación que nos sitúa los últimos. Ni nos vamos a humillar ni a arrodillar ante el independentismo catalán. Eso también se lo vamos a decir el 8 de febrero», dijo.
En este sentido, le instó a pedir perdón por comparar la financiación singular de Cataluña con la financiación de Teruel. Y le afeó que se haya traído al ministro Óscar López «para que le diseñe la campaña» como prueba de que los máximos responsables hacen «oposición en las comunidades». «Luego pasa lo que ha pasado con los trenes. Cuando no se dedican a aquello por lo que todos les pagamos, pasa lo que pasa», indicó antes de augurarle «un batacazo» frente a Ayuso.
Para la presidenta madrileña, que terció a su vez en las críticas al actual Ejecutivo socialista, en el país «nada funciona como antes», y se volvió a preguntar «cuántos desastres más tienen que ocurrir, cuántos apagones, cuántas desgracias para darnos cuenta de que cuando uno no piensa en nación, la nación poco a poco se va desbaratando». Además, la dirigente madrileña señaló que, actualmente, lo que sucede en el país es «corrupción de Estado al más alto nivel», para luego dejar «una herencia inasumible». En ese sentido, definió el Gobierno como una «coalición minoritaria antiespañola» y una «mafia» que vive «de los impuestos», que «saca a los presos de ETA de las cárceles» y «aprueba una ley de memoria democrática para decir que la transición fue un error y que España es un estado fascista», mientras «blanquea» a Bildu y lo hace «socio prioritario».
A cambio, Bildu «no ve la corrupción en Navarra», en referencia al caso Cerdán, ni tampoco el PNV, añadió la lideresa de Madrid, quien negó que los socios vayan a romper con el Gobierno porque «no se han visto en una igual». Ayuso recalcó que «la corrupción de Estado sustenta a Pedro Sánchez», que «no ganó las elecciones» y, por ello, consideró necesario que Aragón «le muestre la puerta de salida a toda esta tropa».
La presidenta madrileña empuja así a Azcón en un momento en el que las encuestas internas se mueven poco. Fuentes populares aseguran que los augurios están ahora mismo «parados» con un PSOE cerca de su «suelo» histórico, en los 18 diputados que sacó en 2015, y el voto a su izquierda fraccionado entre Chunta Aragonesista, Sumar-IU y Podemos.
