«¡Dale más fuerte!»: niños aterrorizados en un partido que acabó a puñetazos entre padres
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Para abochornarse y condenar lo sucedido en El Reguerón, campo de fútbol ubicado en Cangas de Narcea (Asturias), bastaría con leer el acta del árbitro del partido de alevines allí disputado este sábado: «Se produjo un grave altercado en la grada. Aproximadamente una veintena de aficionados de ambos clubes, sin poder identificar a ninguno de ellos, comenzaron a protagonizar una pelea con empujones, golpes e insultos, puñetazos, generando una situación de desorden y peligro». Sin embargo, el sonrojo y la indignación ante la violencia van mucho más allá. El relato de lo ocurrido durante una cita deportiva entre niños de 10-11 años, desvelado por el diario digital 'Fútbol Asturiano (FA)', resulta tan vergonzoso como inadmisible. Se enfrentaban en El Reguerón el Narcea 'B' (9º clasificado) y el Grujoan 'F' (8º), equipos separados por dos puntos en el grupo XIII de la Tercera Alevín asturiana. El conjunto local necesitaba ganar para arrebatarle la octava posición al visitante y clasificarse para la fase de ascenso a Segunda. «Todo normal hasta el minuto 12 de la segunda parte, cuando un jugador del Grujoan fue expulsado por dar un puñetazo en la cara a un jugador del Narcea tras recibir una falta», informa 'FA'. Citando fuentes de ambos clubes, el diario especializado en información sobre balompié del Principado añade: «El desencadenante de la tangana llegó por los ánimos de la madre del jugador del Grujoan que agredió al del Narcea. ' Le pedía que le diera más fuerte, fue algo inconcebible ', aseguran testigos presenciales que incluso comentan que le tiró un café a la madre del jugador agredido, andando a puñetazos posteriormente el padre del jugador del Grujoan y el hermano del jugador del Narcea, teniendo que acudir la Policía Local y la Guardia Civil». A partir de ahí, el caos en la grada y el miedo sobre el césped . Disputados 42 minutos, el árbitro decretó la suspensión del partido. Y explicó su decisión en el acta: «Los jugadores de ambos equipos se encontraban visiblemente muy afectados por lo ocurrido, mostrando signos de ansiedad y temor, por lo que se trasladó a todos los participantes a los vestuarios para garantizar su integridad física. Por recomendación de las fuerzas de seguridad, y de mutuo acuerdo entre los delegados de los clubes, y en atención al bienestar y seguridad de los jugadores, se concluyó la suspensión del partido». Marcos González, presidente del Grujoan, pidió disculpas, tanto públicamente como de forma personal telefoneando a su homólogo del Narcea, César Rodríguez. «Se trata de una familia que llegó este verano al club y tomamos la decisión de apartarlos del equipo —declara González en 'FA'—. Es un comportamiento lamentable y a esta gente hay que apartarla, porque mancha al club y a las familias que la componen. Cuando pasan cosas así hay que tomar medidas para que no vuelva a pasar». Rodríguez reconoce que «no es algo del Grujoan, fue un acto puntual e impresentable por parte del público y más en un partido de alevines. Afortunadamente, el niño no tiene nada grave más allá del golpe en la mejilla».
