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Mario Vizcarra: “He recibido el endose de mi hermano, pero ese endose no va a ser eterno”

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Un problema en el ojo derecho hace que Mario Vizcarra lagrimee con frecuencia. Así que a veces, en medio de una conversación, se seca el rostro involuntariamente. “Muchos piensan que estoy llorando, pero la verdad es que las lágrimas se llevan por dentro”, dice el candidato presidencial de Perú Primero, como quien hace un comentario divertido sobre su condición, pero también un resumen de lo que ha sido una semana agridulce en la que se confirmó que sigue en carrera electoral, pero su hermano Martín presentó dificultades de salud. Estamos en la sede central de su partido, una casona de La Victoria en la que abundan los peluches de lagarto y una serie de regalos que homenajean el paso de Martín Vizcarra por Palacio de Gobierno. Hay retablos, cuadros y esculturas en madera y metal, todas con el nombre del expresidente. Es como si se tratara de un museo. Mario Vizcarra dice que esa acumulación de recuerdos no lo incomoda, que por el contrario le da fuerza. Es el candidato de su partido, pero no la figura estelar. Y él -asegura- está bien con eso.

¿Cuál es la situación de salud de su hermano Martín en este momento?

Bueno, Martín está internado en una clínica padeciendo un serio problema renal. Es un problema que se inicia los primeros días de enero cuando estaba en Barbadillo, donde está recluido, y lamentablemente el personal médico, tanto del INPE como del MINSA, no le dieron la atención requerida y se fue agravando hasta el día 20, donde ya su situación empeoró mucho. Y a partir de un examen del médico recién se toma conciencia de su gravedad y fue sometido al día siguiente, el miércoles 21, a una operación de riñón derecho. En esa misma cirugía observan que el riñón izquierdo está muy comprometido. Prácticamente ha perdido el 80% de su funcionalidad.

¿Usted tuvo que suspender su agenda por este tema?

Sí, claro, sí. Yo tenía viajes programados al interior del país, habíamos estado en Huancayo. Y bueno, eso no es algo que se espere.

¿Y eso durante la campaña no va a ser un problema? Digo, es comprensible que usted como hermano se preocupe por el señor Vizcarra. Sin embargo, usted tiene una planificación de su agenda y parece que esta va a responder siempre al tema de salud o al tema legal de su hermano.

Bueno, es un hecho puntual, la situación de gravedad que sufre Martín. Superado eso, que será entre hoy o mañana, ya viene un periodo de reposo, de recuperación. Igualmente mantendré mi preocupación, pero eso no va a impedir que yo retome la agenda.

¿La situación de su hermano no es una parte principal de su agenda?

Por supuesto. Pero como no soy médico, no puedo estar permanentemente al lado de él. Nosotros hacemos todo lo que tenemos en nuestras manos para que pueda tener la atención médica, pero una vez superada esa atención, viene la recuperación. Y sí es una preocupación, pero eso no va a impedir que retorne la agenda política.

Si un elector cualquiera, un peruano de la calle, dijera: De los 33 millones de peruanos, el que más le importa al señor Mario Vizcarra es su hermano Martín. ¿Estaría equivocado?

Bueno, me importa como hermano y como ser humano, es obvio, es evidente, pero los 33 millones de peruanos me importan hace tiempo y en el futuro también, porque vemos que la gran mayoría está siendo desatendida, no solamente por este gobierno, sino que tienen décadas de desatención, de la mayoría de los gobiernos.

¿Es verdad que su hermano Martín es el jefe de campaña de su partido?

Sí, es el jefe de campaña, claro.

¿Y en esta situación de salud va a poder cumplir con ese trabajo?

Bueno, estos días está ya internado en una clínica y hay un alto en sus labores, pero cuando ha estado en Barbadillo, en el penal, usualmente hemos ido coordinando, con la frecuencia que permite la norma, y evidentemente también a través de personas.

¿En verdad es posible que él pueda hacer ese trabajo de jefe de campaña en el penal, o más bien lo han contratado para decirle al Poder Judicial que tiene arraigo laboral y tratar con eso de que le den la libertad?

Mire, veamos un tema sencillo. El trabajo remoto está cada día más en voga. Entonces, ¿por qué no pensar en él como un estratega? Martín, como jefe de campaña, no ve la parte creativa, el tamaño de la pancarta. Él ve temas estratégicos. Por su experiencia y conocimiento del tema, bien puede hacer esa labor, aunque no físicamente. Es un trabajo remoto.

Pero también le sirve en términos legales, puede demostrar que tiene un trabajo permanente y, por lo tanto, puede optar por salir libre.

Pero ese trabajo no data desde el 16 de noviembre, cuando fue recluido, data de meses atrás, no se ha forzado un trabajo. Nosotros tenemos cuatro años de actividad y en estos últimos meses iniciamos una campaña política y Martín es nuestro jefe de campaña.

¿Y el partido le paga un sueldo por eso?

Claro, claro.

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Alguna vez su hermano dijo que, si usted saliera elegido y él fuera vicepresidente, él trataría de ver el tema de seguridad ciudadana nombrando una comisión de expertos que se harían cargo del asunto ¿Eso sigue en pie?

Claro, claro. O sea, los alineamientos dados por Martín cuando estaba en libertad también responden a lineamientos del partido. Nosotros somos un partido orgánico, tuvimos un gran gobierno y yo ahora asumo esa responsabilidad y la asumo con total interés y valentía, a pesar de que haya sido un poco inesperado, por razones obvias. Yo he tenido el respaldo de las bases del partido y de los dirigentes del partido, que me permiten estar en esta situación y yo no me chupo, yo no me corro.

Yo le preguntaba puntualmente sobre la intención de su hermano de trabajar en el tema de la seguridad ciudadana, porque va a ser extraño que una persona que está recluida en un penal se ocupe de ese tema.

Como le digo, él es jefe de campaña y las acciones directas de la seguridad ciudadana corresponden a todos nosotros.

Pero él manifestó su intención de trabajar en el tema de la seguridad ciudadana si usted salía elegido.

Yo creo que eso se mantiene.

¿Y lo va a hacer desde el penal?

Bueno, lo que él planteó se mantiene, son planes de acción y eso lo va a llevar. No solamente el plan de la seguridad ciudadana, también el corte de brechas en salud y educación. Nosotros somos un partido que venimos a transformar los cimientos de Perú.

Usted ha dicho alguna vez que Martín Vizcarra es el político más popular del país. ¿Se ratifica en eso?

Totalmente, claro. Incluso ahora que está privado de su libertad. Yo he seguido haciendo campaña y donde voy, miles de personas me reclaman y me piden: oye, ¿cuándo traes a tu hermano acá? Bueno, confiamos en que pronto Martín recupere esa libertad y nos acompañen los periodistas.

Entonces está consciente, de que el apoyo que usted recibe es básicamente por su hermano, no es porque usted sea popular.

Bueno pues, hay un trasvase, un endose natural. Yo no soy una figura política conocida, pero recordemos que la prisión preventiva es de agosto del año pasado y yo a los 15 días ya estaba en 3%. A los 21 días en 5% y luego en 8%. Tengo que reconocer que ese es el endose de Martín, pero indudablemente ese endose no va a ser eterno, ni me voy a confiar. Debo tener también un discurso propio, un discurso enlazado con las bases del partido, para que la gente me vea como un candidato que va a encarnar lo que decimos.

Qué bueno que me menciona algunas cifras. Yo tengo algunas. Ipsos lo incluyó en su sondeo de intención de voto desde agosto del año pasado. Debutó con 7% de respaldo. Se mantuvo así hasta noviembre, pero empezó a caer en diciembre, cuando tuvo 5% de respaldo, y hoy tiene 3% de intención de voto. Parece que usted ha licuado el endose que le ha dado su hermano.

No tanto eso, no tanto. Fíjese, indudablemente ha habido hechos que pueden haber generado cierta incertidumbre en los militantes o simpatizantes. El hecho de que Martín haya sido injustamente condenado, es uno de ellos. Y cuando vieron que Martín estaba preso, los partidos y el gobierno comenzaron a enfilar sus baterías contra mí, y me sacan de la carrera electoral. Eso ha sido hasta hace 10 días, más o menos. Y luego el Jurado Nacional de Elecciones, dando realmente una muestra de independencia de poderes, me regresa a la arena política. Esos cambios seguramente se van a ver en los próximos días. Pero en todo caso, a las encuestas no las desestimamos de plano, tampoco las aceptamos a pie juntillas, nos sirven como referencia. Y es muy anecdótica la lectura que dan nuestros opositores. Cuando yo escalo de 3 a 7 y hasta estuve en 8%, sus críticas eran que esas encuestas estaban erradas, eran truchas. Y cuando las encuestadoras me dicen que he bajado unos puntos, ahora dicen que me he desinflado. Entonces, ¿en qué quedamos? Para nosotros, la mejor encuesta es la que hacemos diariamente, visitando el país.

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¿Tienen encuestas propias?

Sí, claro. Tenemos encuestas desde antes de noviembre y Martín estaba ahí en 25%. No tenemos ninguna duda.

Pero siempre serán las cifras de su hermano, no suyas, y usted es el candidato.

Como te digo, por ese 25% yo capté el 8%.

Y ahora tiene 3%.

Ese 3 yo lo tomo con tranquilidad. Yo sigo caminando el Perú y sigo llevando el mensaje de esperanza a todos los demás.

Hubo la duda de si iba a continuar o no en carrera, por una tacha. El jurado decidió que seguía en campaña, pero con eso nos hemos enterado de que usted tenía una sentencia por haber cobrado doble remuneración en el CTAR Moquegua. ¿Cómo se dio eso?

Qué bueno que me lo pregunte. Mire, yo tengo más o menos casi 45 años de vida profesional. De los cuales, el 95% lo he dedicado a la actividad privada. Hubo un lapso de 6 meses y pico que, por invitación del doctor Valentín Paniagua, que fue el presidente interino ante la caída del corrupto Fujimori, se me encargó la presidencia del CTAR. Eso fue el 28 de diciembre del 2000. Ya Fujimori había huido, había presentado su renuncia.

Ahora, tengo una duda, porque estaba revisando el fallo de la sentencia contra usted. Y ahí dice que fue nombrado presidente del CTAR en diciembre del 98. Por lo tanto, fue el señor Fujimori el que lo nombró.

No. Yo tengo la resolución del Ministerio de la Presidencia que me nombra el 28 de diciembre del 2000.

¿Antes no tuvo ninguna relación con el CTAR?

Ni con el CTAR, ni con ninguna actividad del Estado. Pero, le explico, cuando ya me hago cargo del CTAR el 1 de enero del 2001, llega el fin del mes y me dicen: estas son tus remuneraciones, que estaban divididas en dos. Una, en planilla, unos 1.800 soles. Y como años atrás se había determinado el congelamiento de sueldos y salarios, una manera de compensar esa prohibición, sobre todo para cargos de cierta importancia, fue que el Estado Peruano hiciera un convenio con el PNUD. Ese convenio decía claramente que para funcionarios de cierto nivel había un bono efectivo.

Esa es la doble remuneración.

Fuimos miles de funcionarios públicos que recibimos no doble remuneración, porque la doble remuneración sí está penada. Lo que yo recibía eran 1800 soles en planilla y otros 2.000 dólares a través de un convenio. Me depositaban en mi cuenta y yo firmaba los recibos todos los meses. Cuando terminó mi gestión, la Procuraduría me incluyó en una investigación, junto con los dos ex-funcionarios que me antecedieron que sí eran de Fujimori.

Ahora, si tiene claro que esto fue un tema legal, ¿por qué no impugnó la sentencia?

Porque yo, como le digo, mi actividad siempre ha sido el sector privado y estaba seguro de que iba a salir absuelto, porque consulté con otros funcionarios y todos me decían que era una locura, ¿por qué? Porque no era una doble remuneración, no era un delito. Entonces, lo dejé pasar, estaba totalmente integrado a la actividad privada, y finalmente fue una dejadez mía, lo reconozco, así terminé sentenciado. No apelé porque no tuve cárcel efectiva, me condenaron a cuatro años de impedimento para ejercer cargo público y yo no tenía la menor intención de volver a la actividad estatal.

Hasta hoy.

Sí. Veinticinco años después.