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La tendencia de decoración del dormitorio de los años 80 que regresa con fuerza

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Algunas modas en la decoración del hogar quedan atrás con el paso del tiempo, pero otras logran mantenerse vigentes o reaparecer con renovado protagonismo. Entre estas últimas se encuentra una tendencia muy característica de la década de los 80 que vuelve a ganar presencia en los dormitorios actuales: los volantes de cama.

Según recogen expertos en interiorismo, elementos como los muebles marrones, las camas twin o los techos en tonos azul claro nunca han dejado de ser populares. A ellos se suman ahora los volantes de cama, un recurso decorativo que alcanzó su máximo auge durante el apogeo del maximalismo en los años 80 y que perdió protagonismo con la llegada del minimalismo, pero que vuelve a instalarse en los dormitorios, tal y como señala la revista estadounidense Southern Living.

El volante de cama, también conocido como falda, es una pieza de tela que se coloca entre el colchón y la estructura de la cama. Puede presentarse como un tejido ajustado que rodea el somier o como una tela más suelta que cae hasta el suelo. Más allá de su función estética, este elemento cumple un papel práctico al ocultar las estructuras de la cama, a menudo poco atractivas, y al ayudar a mantener el orden visual del dormitorio.

Disponible en una amplia variedad de estilos, desde diseños con paneles estructurados hasta opciones más relajadas en lino, el volante de cama aporta calidez y suaviza las líneas duras del mobiliario. Además, ofrece una solución para disimular el espacio de almacenamiento bajo la cama y contribuye a reducir la acumulación de polvo.

En cuanto al estilo, los volantes con pliegues definidos y bordes rectos aportan un aspecto más clásico y elegante, mientras que aquellos que llegan hasta el suelo o presentan caídas más fluidas transmiten una sensación más informal y de inspiración campestre. Se pueden encontrar en tejidos lisos, con rayas o con estampados florales, lo que permite adaptarlos a distintos ambientes.

Esta tendencia, que combina funcionalidad y estética, se consolida de nuevo como un recurso accesible para transformar el dormitorio y aportar un aire nostálgico sin renunciar a la versatilidad en la decoración.