Los sacerdotes que atienden a las familias de las víctimas: «Llegan completamente destrozadas, con un dolor impresionante»
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Manuel Sánchez es uno de los sacerdotes del equipo de presbíteros que ha conformado la Diócesis de Córdoba para atender a las familias de las víctimas del accidente de Adamuz en el centro cívico de Poniente Sur , instalaciones municipales habilitadas para ser el espacio donde se les brinda apoyo . Sánchez, quien también es párroco de la aledaña iglesia de Virgen del Camino, asegura que los familiares llegan a ellos « completamente destrozados , con un dolor impresionante y con un dolor compartido que hace un ambiente muy denso». «Están haciéndose preguntas y tienen un desconcierto importante. Son testimonios que sobrecogen», continúa. En cuanto a su labor , detalla, consiste en «ponernos a su disposición y escuchar mucho , para que la persona pueda expresar lo que lleva dentro, sea esperanza, indignación, dolor...». «Evidentemente intentas dar algunas palabras de aliento. Pero no de encunbrimiento del sufrimiento, porque hay que pasarlo», asegura. Confiesa que los sacerdotes que están realizando este trabajo se están enfrentando «a una labor durísima; muy dura». «Porque normalmente estamos acostumbrados a ver el dolor de forma más individual, que son los casos que habitualmente pasan por nuestras manos pero ver la magnitud de este sufrimiento realmente impresiona y yo... Pues las lágrimas se me saltaban porque no era capaz de controlar la emoción y el sentimiento que me producía los testimonios desgarradores y el dolor de tantas personas», reflexiona. Sánchez es uno de los cinco sacerdotes que conforman este equipo, que, incependientemente de la hora del día, siempre tiene algún componente en el citado centro cívico. En él, según ha explicado la Díocesis, tienen una sala habilitada para recibir «con privacidad» a todas aquellas personas que necesitan atención espiritual y escucha . «Con la atención de los psicólogos, derivarán a las familias que lo necesiten a los sacerdotes para poder estar con ellas, acompañarlos y orar para que sientan el calor, la cercanía y el consuelo », se ha añadido. La Diócesis ha querido estar así presente apoyando a las familias en momento en el que «la desesperación y la espera hacen mella en busca de cualquier indicio sobre el paradero de sus seres queridos». Desde que se conoció la noticia de esta tragedia, la Iglesia de Córdoba «ha estado a disposición de las víctimas y las autoridades para ofrecer su ayuda en todas las necesidades que han ido surgiendo».
