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12 medicamentos escasean en la CCSS: Conozca cuáles y para qué se usan

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Si en los últimos meses el medicamento que le suministra la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) está agotado o tarda semanas en llegar al Ebáis, la clínica o el hospital, la razón está vinculada a la puesta en marcha del nuevo sistema contable ERP-SAP, el 2 de junio del 2025.

Ólger Sánchez, auditor de la Caja, reveló que la institución enfrenta un problema de abastecimiento de al menos 12 fármacos. Así lo indicó a la Junta Directiva en la sesión 9573, el pasado 15 de enero.

En específico, el funcionario mencionó los siguientes productos:

  • Medicamentos para males crónicos: Metformina clorhidrato, rosuvastatina, valsartán, insulina y fenofibrato.
  • Medicamentos para el dolor y enfermedades gastrointestinales: Omeprazol, tramadol hidrocloruro, diclofenaco sódico, gabapentina, morfina, loratadina y calcio.

La Auditoría Interna constató el faltante luego de visitar 26 farmacias, entre hospitales y áreas de salud, de las 91 que enfrentan duplicidad de registros, errores de carga de la información, ausencia de control de las existencias y procesos manuales de registro.

“El 62% de los servicios reportó haber experimentado desabastecimiento que ha afectado la atención a pacientes, de acuerdo con las consultas hechas a las jefaturas de farmacias”, explicó Sánchez.

El auditor confirmó que encontraron escasez en las áreas de salud de Tibás, la Uruca, Coronado, Santo Domingo, Cañas, Heredia Virilla, Atenas, San Rafael de Heredia, Heredia Cubujuquí, Santa Cruz, Santa Bárbara y Belén Flores.

Igual situación hallaron en los hospitales Escalante Pradilla, San Juan de Dios, Nacional de Niños, San Carlos, La Anexión, Rafael Ángel Calderón Guardia, San Vicente de Paúl y Hospital de las Mujeres.

“Las causas son multifactoriales. El desabastecimiento es cuando no se dispone del medicamento para hacerle la entrega al paciente, existiendo una receta debidamente prescrita por el médico tratante”, precisó Sánchez.

“Previo al ERP, las farmacias y el Nivel Central (de la Caja) disponían de datos certeros y confiables de existencias de consumo de medicamentos. Todo este sistema y analítica se perdió a partir de junio, tanto es así que a la fecha no se tienen datos reales de consumo y existencias".

Olger Sánchez, auditor de la CCSS.

El auditor recalcó que el faltante se presentó en el momento específico en que hicieron la fiscalización sobre productos para padecimientos crónicos como hipertensión arterial y diabetes; así como fármacos para patologías agudas para el dolor y gastrointestinales.

El jerarca confirmó que los riesgos de desabastecimiento se originaron tras la puesta en marcha de la plataforma ERP-SAP y por los desfases en la petición de los medicamentos y en los despachos desde los almacenes de la Caja.

Según la Auditoría Interna, aún hay 3,4 millones de recetas clasificadas bajo el concepto “medicamento no disponible”, al 31 de octubre del 2025, de las cuales la institución no tiene claridad sobre su regularización.

“Previo al ERP, las farmacias y el Nivel Central (de la Caja) disponían de datos certeros y confiables de existencias de consumo de medicamentos. Todo este sistema y analítica se perdió a partir de junio, tanto es así que a la fecha no se tienen datos reales de consumo y existencias”, advirtió Ólger Sánchez a la Junta Directiva.

Añadió que para gestionar el problema se incorporaron medidas de contingencia manuales y encuestas a las farmacias para conocer las existencias de medicamentos. Sin embargo, no hay veracidad de la información, sostuvo.

Verificar caso por caso

Esteban Vega De la O, gerente de Logística de la CCSS, manifestó a La Nación que el Almacén Central de la institución tiene disponibilidad de los fármacos señalados por la Auditoría y la capacidad para abastecer la red de servicios.

No obstante, precisó que es necesario hacer una revisión para determinar si, al momento de la visita de la Auditoría, los medicamentos realmente estaban desabastecidos en la totalidad de los centros o por una situación propia de las áreas consultadas.

“La verificación correspondía a si no se despachó del todo por parte del almacén, cantidades insuficientes a la demanda, pérdida de registro de consumo y existencias en el SIFA (Sistema Integrado de Farmacia)”, explicó Vega De la O.

Para contrarrestar los problemas de falta de medicamentos, la Gerencia de Logística implementó el sistema de Recepción Automatizada de Pedidos (RAP), en noviembre pasado, para no usar el ERP-SAP como plataforma principal para el despacho de fármacos a hospitales, clínicas, áreas de salud y los Equipos Básicos de Atención Integral de Salud (Ebáis).

Ahora, el control del consumo de medicamentos por pacientes y las existencias en las farmacias de todo el país se hace desde el Sistema Integrado de Farmacia.

Sin embargo, la Auditoría Interna confirmó que de las 3,4 millones de recetas pendientes de despacho, solo se han procesado 600.000.

Polémico sistema

El sistema de Planificación de Recursos Empresariales (ERP-SAP) entró en vigencia el 2 de junio pasado con el objetivo de concentrar en la Administración Central de la CCSS los procesos de facturación, pagos a proveedores e incapacidades, que hasta entonces se gestionaban de forma descentralizada.

No obstante, desde su implementación se reportaron fallas en la descarga de recetas y en su incorporación al perfil de cada paciente, así como riesgo de desabastecimiento y pérdida de control sobre las existencias, las cantidades reales y, especialmente, sobre los beneficiarios de los medicamentos.

El riesgo de que dichas fallas ocurrieran fue advertido con antelación. Desde el 31 de marzo del 2025, autoridades de la Caja identificaron pendientes considerados “críticos” en la integración del Sistema Integrado de Farmacia (SIFA) con ERP-SAP.

Entre ellos figuraban catálogos desactualizados, la falta de una demostración completa de los módulos SAP para farmacia y deficiencias en la actualización en tiempo real de los movimientos.

Algunos de los medicamentos afectados por la pérdida de trazabilidad fueron el fentanilo y la morfina.

En el caso del primer fármaco, se detectó un aparente faltante superior a las 21.000 ampollas, lo que motivó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a abrir una pesquisa de oficio, tras una orden sanitaria del Ministerio de Salud que evidenció inconsistencias en el control de estas medicinas dentro de la Caja.

Posteriormente, en octubre, el OIJ descartó que se tratara de un robo o extravío y concluyó que las diferencias en los registros obedecían, directamente, a fallos del sistema ERP-SAP.

Además, entre el 22 y el 30 de mayo del 2025 se señalaron otras anomalías, como discrepancias en los lotes, inventarios desactualizados, reportes financieros incompletos, problemas en la capacitación del personal, una migración de datos poco clara y la ausencia de un plan de contingencia debidamente validado.

También se advirtió de que estas deficiencias podían comprometer la trazabilidad, la integridad de la información y la continuidad de los servicios farmacéuticos de la institución.

Así se consigna en los oficios GM-DDSS-1652-2024, GM-DDSS-0663-2025, GM-DDSS-1083-2025 y GM-DDSS-1156-2025.