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Cierra en Arriondas el restaurante de las exmonjas de Belorado menos de un año después: la cocinera abandona el proyecto y busca trabajo

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El restaurante que las exmonjas de Belorado abrieron en Arriondas (Parres) ha cerrado sus puertas de forma indefinida. El proyecto, que había generado una enorme atención mediática desde su inauguración en marzo de 2025, queda paralizado tras la marcha de sor Myriam, la religiosa que ejercía como cocinera principal.

Sor Myriam ha solicitado una “ausencia comunitaria”, una figura canónica que permite a una religiosa alejarse temporalmente de su comunidad. La decisión llega tras meses de presión mediática, conflictos internos y desgaste, que la propia cocinera describe como “físico, psíquico y emocional”.

El portavoz del grupo difundió un comunicado en el que se explica la decisión de sor Myriam. En él se afirma que la religiosa ha vivido un periodo de “tensión constante” y que la exposición pública derivada del cisma de Belorado ha tenido un impacto directo en su salud. El texto señala que la cocinera necesita “un tiempo de descanso y discernimiento” y que su salida deja al restaurante sin la persona que sostenía la actividad diaria.

Un proyecto que nació tras el cisma de Belorado

El restaurante de Arriondas fue uno de los proyectos más visibles de las exmonjas tras su ruptura con la Iglesia católica y su posterior excomunión. El local ofrecía cocina tradicional y productos elaborados por la comunidad, y se convirtió en un símbolo de su intento de reorganizarse fuera de la estructura eclesial. Las exmonjas se encargaban de la cocina, mientras que el personal contratado atendía a los clientes, lo que según explicaron entonces, les permitía mantener la clausura.

La salida de la cocinera principal ha obligado a cerrar el restaurante de inmediato. Por ahora, no hay información sobre una posible reapertura ni sobre si otra persona asumirá la gestión. El proyecto queda en pausa en un momento especialmente delicado para el grupo.

Durante su ausencia, sor Myriam ha comenzado a buscar empleo por su cuenta. Distintos medios señalan que está abierta a incorporarse a otros establecimientos mientras decide su futuro personal y su relación con la comunidad.

El final del restaurante coincide con un periodo marcado por procesos judiciales, disputas internas y exposición mediática constante. La clausura del local supone un nuevo revés para las exmonjas, que habían apostado por la gastronomía como vía de sustento económico.