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Problemas de memoria y mayor riesgo de AVC: así impacta la falta de sueño en la salud

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Dormir pocas horas no solo provoca cansancio. La privación de sueño afecta funciones clave del organismo y se asocia con enfermedades crónicas, trastornos mentales y eventos cardiovasculares, según evidencia científica.

El sueño cumple un papel esencial en la regulación del estrés, la salud cardíaca y el metabolismo. También permite un adecuado funcionamiento de la memoria y la concentración. Cuando este descanso es insuficiente, las consecuencias aparecen desde el corto plazo y se agravan con el tiempo.

¿Cuántas horas de sueño necesita cada persona?

La cantidad de sueño varía según la edad:

  • Recién nacidos: entre 14 y 17 horas diarias de 0 a 3 meses. Bebés de 4 a 11 meses requieren 12 a 15 horas, incluidos los descansos diurnos.
  • Niños pequeños: entre 11 y 14 horas por noche de 1 a 2 años.
  • Niños: en edad preescolar de 3 a 5 años necesitan 10 a 13 horas. En edad escolar de 6 a 13 años se recomiendan 9 a 11 horas.
  • Adolescentes: jóvenes de 14 a 17 años requieren 8 a 10 horas nocturnas.
  • Adultos: entre 18 y 64 años se aconsejan 7 a 9 horas. A partir de los 65 años la recomendación es de 7 a 8 horas.

Efectos de la falta de sueño en el cuerpo

La privación de sueño, sin importar la causa, genera múltiples impactos:

  • Problemas de memoria: durante el sueño de ondas lentas y el sueño REM ocurren procesos clave para consolidar la memoria de largo plazo. Dormir poco dificulta la formación de recuerdos estables.
  • Menor control cognitivo: la capacidad de dirigir pensamientos, emociones y conductas se ve afectada, lo que complica la toma de decisiones y el autocontrol.
  • Obesidad: la falta de sueño altera la homeostasis. Aumenta el apetito, reduce la sensibilidad a la insulina y modifica los niveles de leptina y grelina, hormonas ligadas al peso corporal.
  • Diabetes: la privación crónica se asocia con diabetes e hipertensión. Influyen la menor tolerancia a la glucosa, la reducción de la sensibilidad a la insulina y cambios en la secreción de esta hormona. Las personas adultas mayores resultan más vulnerables.
  • Presión alta: estudios con grandes poblaciones muestran que dormir pocas horas se relaciona con mayor prevalencia de hipertensión. Quienes duermen cuatro horas o menos duplican el riesgo frente a quienes descansan siete horas.
  • AVC: las personas con falta de sueño presentan 18% más riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, debido a alteraciones metabólicas, mayor consumo calórico y niveles elevados de colesterol.
  • Enfermedades cardíacas: dormir poco afecta la regulación del sistema nervioso autónomo. También favorece la inflamación sistémica, la disfunción endotelial y el aumento de la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de infarto y otros eventos cardiovasculares.
  • Trastornos mentales: la privación de sueño reduce la regulación emocional. Aumentan la ansiedad, la irritabilidad y la dificultad para relacionarse. También se asocia con mayor impulsividad y con cuadros depresivos.
  • Demencia: revisiones científicas que siguieron a cerca de 250.000 personas durante 10 años encontraron una relación entre dormir poco y mayor riesgo de demencia. El sueño facilita la eliminación de amiloide, proteína vinculada con la enfermedad de Alzheimer.

Recomendaciones para dormir mejor

Especialistas sugieren medidas sencillas para mejorar la calidad del descanso:

  • Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • Conservar el dormitorio silencioso, relajante y con temperatura agradable.
  • Apagar dispositivos electrónicos al menos 30 minutos antes de dormir.
  • Evitar comidas pesadas y bebidas alcohólicas en la noche.
  • Reducir el consumo de cafeína en la tarde y la noche.
  • Realizar actividad física regular y sostener una alimentación saludable.

Ante dificultades persistentes para dormir o mantener un sueño reparador, lo indicado es consultar a un médico. El profesional puede identificar trastornos como insomnio, narcolepsia o apnea del sueño, u otros factores que interfieren con el descanso, y orientar el tratamiento adecuado.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.