ru24.pro
World News in Spanish
Январь
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Presiones extremas de EUA

0

El mismísimo poder judicial de Estados Unidos deslindó al gobierno de Venezuela y en particular al autócrata que fue Nicolás Maduro como dirigente de un cártel narcotraficante y terrorista; fue un pretexto que encubría otras intenciones, como la de abatir al único gobierno sudamericano que se había alineado con los intereses económicos y geopolíticos de China.

China es el principal socio comercial de Sudamérica, pero sólo Venezuela se había comprometido con la estrategia del gigante asiático; Estados Unidos no necesita el petróleo venezolano, pero al incautarlo puede impedir que China compense sus necesidades de energía con esos yacimientos -los mayores del mundo- y sus reservas de gas.

La identificación por Washington de cárteles de narcotraficantes como grupos terroristas la fue construyendo Trump con un propósito interno y otro internacional.

El doméstico es mantener a la población atemorizada por alguna amenaza externa, la cual ha ido cambiando con el tiempo; en los años sesenta del siglo pasado se alimentaba el terror ciudadano a una guerra nuclear con la desaparecida URSS; después cambiaron la causa y causante del miedo al terrorismo internacional atribuido a países musulmanes.

Ya en el siglo que corre se culpa al narcotráfico (y a los cárteles externos) de ser la causa directa de muerte de 300 mil estadounidenses al año, lo que amerita que su propia legislación -reformada por Trump- los tipifique como terroristas y que su ley patriota le permita al gobierno intervenir en cualquier país para combatirlos.

En esa retórica, Trump insiste en una variante sobre México que es muy delicada; no acusa al gobierno ni a la presidenta de liderar a los cárteles, como en el caso de Maduro, pero sí repite que Sheinbaum está paralizada ante el poder de los criminales.

En otras palabras, dice que al poder del gobierno en México lo rebasa el del crimen organizado, lo cual es una exageración intencionada a la que contradicen los avances que ha registrado en un año la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana a cargo de Omar García Harfuch.

Sin embargo, el discurso creado por Trump le sirve para presionar a la presidenta Sheinbaum con la reiterada petición de que le solicite la cooperación de su ejército en nuestro territorio; la negativa de la presidenta ha llevado a Trump a solicitar al departamento de defensa la elaboración de escenarios sobre la intervención armada estadounidense en ciertas regiones de nuestro territorio.

Quiere hacer saber que se está preparando para intervenir ¿Cómo argumento de negociación solamente?

Con el mismo discurso beligerante, Trump presiona a Sheinbaum con la exigencia de que enjuicie o extradite a figuras políticas de Morena a las que Washington asocia con narcotraficantes; un escenario que el propio departamento de estado estadounidense contempla como resultante de una estrategia mal orquestada, es la inestabilidad política del gobierno.

El imperialismo en el que piensan los cárteles estadounidenses, como el de la industria militar a los que Trump representa, incluye “por razones de seguridad nacional” la eventual apropiación de territorios pertenecientes a otras nacionalidades y la instalación de bases militares por todo el mundo; en América Latina son más de setenta las que tiene y aparentemente, ninguna en México.

Pero no especulemos sobre lo que sería el botín de Washington por la eventual intervención militar en México. De lo que hay evidencia es de que su “hacer grande América nuevamente” se basa en la premisa de la suma cero, que consiste en que para que uno gane, el otro debe perder.

Exactamente lo contrario al discurso de la cooperación regional que pregona la presidenta Sheinbaum.

La reindustrialización de Estados Unidos la persigue el gobierno de Trump imponiendo acuerdos comerciales asimétricos para hacer que inversiones de cualquier otro país, inclusive de los otros dos firmantes del T-MEC, se instalen en territorio estadounidense, donde serían recibidas con preferencias fiscales. “No necesitamos coches hechos en México” y el T-MEC “es irrelevante”, acaba de declarar Trump.

El discurso económico y social de Sheinbaum es radicalmente contrario; -la “socialista, la que nos lleva al fracaso como en Venezuela”- sostiene que la competencia tecnológica y competitividad mercantil debe librarla el “Continente Americano” frente a China con una estrategia de cooperación en tres aspectos: cooperación en la construcción de infraestructura, en la transición energética, en transportación, en ciencia y tecnología; cooperación que se refleje en la integración regional de cadenas productivas compartidas y, no menos importante, en el establecimiento de relaciones mercantiles justas, que hagan que los beneficios se compartan con equidad internacional.

A esa postura económico mercantil con la que Sheinbaum se dirige a Trump, con poco éxito por la cerrazón del gringo, la presidenta nunca olvida repetir que para la gobernanza en México es crucial e imperativo reducir desigualdades y pobreza, por el bien del propio desarrollo capitalista y de la vecindad regional de México.