EE UU se prepara para un posible ataque a Irán en las próximas horas mientras evacúa personal de una base militar en Oriente Medio
Las tensiones en Oriente Medio han alcanzado un punto crítico después de que Estados Unidos iniciara la evacuación parcial de personal en la base aérea de Al Udeid, en Qatar, uno de los enclaves militares más estratégicos de la región.
Fuentes estadounidenses y europeas coinciden en que una intervención militar contra Irán podría producirse en cuestión de horas, en un contexto marcado por un aumento drástico de la inestabilidad.
Según funcionarios consultados por medios internacionales, Washington ha ordenado la salida preventiva de parte de su personal tras recibir advertencias directas de Teherán, que ha amenazado con atacar bases militares estadounidenses en países vecinos si se produce un bombardeo.
La evacuación, descrita como “medida de precaución”, se produce mientras el Gobierno estadounidense evalúa su respuesta a la creciente represión de las protestas en Irán.
La tensión se dispara en Oriente Medio tras las amenazas cruzadas y el aviso de Teherán de que responderá atacando bases estadounidenses en países vecinos
En las últimas semanas, el país persa ha vivido las movilizaciones más violentas desde la Revolución Islámica de 1979, con miles de detenidos y un número de víctimas que organizaciones de derechos humanos sitúan en varios miles. La presión internacional ha aumentado, especialmente después de que el presidente estadounidense advirtiera de “acciones muy contundentes” si Irán ejecuta a manifestantes.
Fuentes diplomáticas europeas aseguran que los preparativos militares están en marcha y que la posibilidad de un ataque “ya no es teórica”. Un funcionario israelí, citado por medios locales, afirmó que la decisión política “parece tomada”, aunque el alcance de una eventual operación sigue siendo incierto.
Mientras tanto, Irán ha enviado mensajes a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Turquía advirtiendo de que cualquier país que permita el uso de bases estadounidenses podría convertirse en objetivo. La región, ya marcada por conflictos prolongados, observa con preocupación la posibilidad de una escalada que podría desestabilizar aún más el equilibrio estratégico.
La situación se complica por el apagón informativo dentro de Irán, que dificulta verificar el número real de víctimas y el alcance de las protestas. Organizaciones de derechos humanos denuncian miles de arrestos y ejecuciones aceleradas, mientras el Gobierno iraní insiste en que se enfrenta a “enemigos extranjeros” que buscan desestabilizar el país.
A la espera de una decisión final, la comunidad internacional sigue con atención cada movimiento. Las próximas horas serán determinantes para saber si la crisis entra en una fase militar abierta o si aún queda margen para la contención diplomática.
