Pelayo Gayol, exagente GEO, sobre su peor momento como agente GEO: «Estaba sin tímpanos...»
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Pelayo Gayol se ha enfrentado a numerosas situaciones delicadas y peligrosas a lo largo de su carrera. A sus 51 años, ha pasado más de la mitad de su vida dentro del Grupo Especial de Operaciones -GEO- de la Policía Nacional , gestionando las crisis de seguridad que han amenazado las vidas de los ciudadanos de todo el país y de sus propios compañeros. Ahora es inspector en el cuerpo. Se dedica a formar a los nuevos agentes y a transmitirles su experiencia y consejos . Estas mismas vivencias también alimentan su faceta de divulgador. El asturiano tiene una vida activa en las redes sociales, con un perfil en Instagram que supera los 110 mil seguidores. Allí comparte algunos detalles de su trabajo como exGEO y otros proyectos paralelos. El 9 de enero estrenó el documental 'Pelayo. Más allá del límite' , una visita a la intimidad de este equipo especial. La producción le siguió a él y a sus alumnos en su rutina de entrenamiento y operaciones, exponiendo una realidad que suele guardarse en privado. La docuserie ya está disponible en Prime Video y está acumulando visualizaciones y comentarios positivos. Para ayudar a la promoción de este contenido, el propio Pelayo está concediendo entrevistas a medios y a podcast. Pelayo Gayol ha visitado el podcast 'Lo que tú digas'. En conversación con su presentador, Álex Fidalgo, ha desvelado cuál fue el peor momento de su carrera como agente GEO . Pelayo también habló de este asunto en el documental: «Mi mayor miedo es fallarle a mis compañeros» . Entonces le reveló este secreto a un miembro de las fuerzas especiales de la Armada Colombiana con el que compartió unos minutos en pantalla. El presentador del podcast ha insistido en esta frase y ha encontrado como respuesta la anécdota más difícil de la carrera del GEO. Ocurrió el 3 de abril de 2004, en el asalto al piso de Leganés donde se detectó al comando terrorista yihadista que había causado los atentados del 11M. Durante esta operación de alto interés público, murió Francisco Javier Torronteras , a causa de la explosión que causaron los terorristas desde el ineterior del edificio. Su muerte se resgistró como la primera de un agente del GEO en acto de servicio. «Pocos días de mi vida no habré pensado en Javier desde el cariño y es que, además, me lo impongo porque no quiero que desaparezca de mi vida», confiesa Pelayo sobre su compañero. «La gente que ya no está, cuando dejas de pensar en ellos, ahí es cuando desaparecen de verdad y no quiero que desaparezcan. Se lo debemos todos», continúa. Sobre Francisco amplía que «ha sido un auténtico héroe y estuvo aguantando su posición en un momento muy complejo, haciendo lo que tenía que hacer y no dudando en ningún momento». Eso es lo que se le pide al comando GEO, «cuando te piden lanzar ese penalti que nadie más quiere». Nunca olvidará la sensación de aquel día, confiesa el inspector. «En ese momento estaba formando a un equipo GEO, yo era oficial de policía, no era inspector, y no me había ido a casa de vacaciones de Semana Santa», explica. «Llamaron a los que podían», recuerda, y ante la petición de sus oficiales «no hubo más preguntas». Inmediatamente salió de Guadalajara, donde los GEO tienen su centro de formación principal y base de operaciones. «Javier fue uno de los que llamaron en la oleada que me tocó a mí. Él y yo compartimos coche yendo hacia Leganés a toda leche . Lo típico, imagínate la situación. Y en ese mismo coche que fuimos juntos, a la vuelta faltaba él» , se sincera Pelayo Gayol. Fue en este viaje de vuelta a la base, una vez su compañero había muerto, que Pelayo fue consciente de «las consecuencias de tu oficio, de lo que aceptas que puede pasar, pero de golpe lo ves y lo tocas». Le invadió el dolor pero no tuvo sentimientos de venganza, como le suguiere el presentador del podcast. «Somos profesionales de esto y sabemos que esto es a lo que nos dedicamos y ya está. Y el objetivo que tenemos es tener a este tipo de de delincuentes», se justifica. Otra de las sensaciones de ese día fue la «hermandad». «Cuando vives algo así con los tuyos en líneas generales, de alguna forma te quedas unido para siempre. Esa operación los que la hemos vivido, nunca la olvidaremos» . También cuenta que cuando se acerca el aniversario de esta operación en Leganés, todos comparten un mensaje en recuerdo de Francisco Javier Torronteras. «Es un cúmulo de emociones, pero es la vida que hemos elegido y queremos estar allí todos. Y cuando hay operaciones tan complejas como esta, lo bueno es ver que tu unidad hubiese estado cualquiera de tus compañeros en la misma posición que has estado tú o en la misma posición que hubiese que había estado que estaba Javier, obviamente», explica. Pelayo Gayol eligió esta vida hace casi 30 años, y de forma indirecta, ha llevado a su familia a este estilo de vida. «Cada uno aquí te puede contar una historia distinta. En mi caso, la comunicación con la familia fue más compleja. Mi mujer estaba cansada de operaciones de 'me voy' , me voy y ya. No teníamos hijos todavía». Ella le acompañó en esta situación y en otras de una urgencia similar. Su mujer estaba trabajando como enfermera en un hospital cuando Pelayo se fue a la misión en Leganés. Una vez ocurrió la explosión y la información empezó a recorrer los pasillos del hospital, ella empezó a preocuparse , consciente de que el agente fallecido podría ser Pelayo. «Con esto aprendimos mucho, que en estas situaciones cuidado con 'me han dicho que...'», porque en un momento dado le llegó el rumor de que todos los GEO participantes perdieron la vida. «Me llama y mi teléfono no estaba, había desaparecido con la explosión» , recuerda, y que tuvo que esperar «hasta que yo consigo que un sanitario que no estaba atendiendo me dejase un teléfono y llamar. Y o estaba sin tímpanos» . El inspector advierte que todas estas desinformaciones fuero muy incómodas y que se debió tener más cuidado con eso por el bien de los familiares. «Esa noche fue peculiar», recuerda Pelayo. Llegó a casa lleno de de polvo, de escombros y con sangre en algunos sitios, pero tantos daños físicos no le preocupaban en comparación con la pérdida de Francisco Javier. «Lo que le dije es 'se nos ha ido Javier'» , concluye sobre la anécdota más dura de su carrera en el cuerpo.
