Sánchez y Les Luthiers: recicla la bonificación para caseros que no suban el alquiler que presentó ya hace un año y que nunca pasó del anuncio
Les Luthiers, histórico grupo músico-satírico argentino, triunfó, entre otros muchos éxitos, con la «Cantata del adelantado don Rodrigo Díaz de Carreras», personaje que llegó al Río de la Plata dos años antes de que Colón descubriera América y que también «fundó Caracas en pleno centro de Caracas, que ya estaba fundada». Es una de tantas composiciones del maestro Johann Sebastian Mastropiero (solo se sabe que nació un 7 de febrero, ni siquiera de qué año) con las que Les Luthiers triunfaron en los escenarios de ambos lados del Atlántico durante décadas.
Pedro Sánchez, como si fuera un Luthier que interpreta a Mastropiero, anunció, con pompa y circunstancia y chaleco reflectante, una medida que ya había anunciado un año antes, el 13 de enero de 2025, para más señas. Aquel día, el inquilino de la Moncloa, también con la parafernalia habitual, presentó una batería de hasta doce medidas para hacer frente a la denominada «crisis habitacional» del país. Entre ellas figuraba una bonificación del 100% en el IRPF para los propietarios de viviendas que las alquilaran de acuerdo con el Índice de Precios de Referencia y bajaran los precios. Ahora plantea la misma bonificación del 100% para los caseros que no suban los precios en los nuevos contratos. Es decir, casi lo mismo que prometió hace un año. Lo que ocurre es que el anuncio de enero de 2025 nunca pasó de eso: un reclamo lanzado el día después de que el PP presentara su plan de vivienda. La medida nunca fue aprobada por el Congreso y, claro, nunca se aplicó, pero distrajo la atención unos días. Es, sin duda, lo que pretende ahora el presidente con un real decreto de futuro más que incierto, que no gusta a sus socios de Gobierno y que criminalizan desde Podemos. La extrema izquierda abomina de la propiedad ajena y pretende estigmatizar y desplumar a los arrendadores con la excusa de solucionar el problema de la vivienda, algo que se ha agravado —y todo indica que se agravará más— con cada medida intervencionista que aplica, desde hace años, el Gobierno, que ya no puede culpar a nadie del desastre. Ahora, con su nueva ocurrencia, digna de todo un Mastropiero, Sánchez parece emular, sin humor, a Les Luthiers.
