No son solo palabras
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Hay palabras que parecen inocentes hasta que las sientan en una mesa ministerial; ocurrió con «brotes verdes», con «desescalada» y ha ocurrido con «ordinalidad», que suena como a ejercicio de matemáticas, como a fila de números que respetan su turno, como a aquello de «continúa la serie…». Y, sin embargo, en España, la ordinalidad –que ya nos lo explicó Junqueras- es un concepto político con consecuencias muy concretas: determina quién gana, quién pierde y quién paga la factura del equilibrio territorial. El principio de ordinalidad, formulado de manera sencilla, sostiene que una comunidad autónoma no debería perder posiciones relativas de renta, siguiendo el sistema de financiación. Dicho de otro modo: que quien está arriba siga arriba, aunque haya que redistribuir,... Ver Más
