Mandos a distancia
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Verano, otoño, invierno, primavera, esperar a que llueva mirando al cielo, arrugas que crecen por la impertinencia del tiempo. Una sala de urgencias de hospital con miradas clavadas en las paredes blancas mientras se espera. Así es la realidad contra la que el mundo se revela, contra la que los mandos a distancia no tienen fuerza. La memoria nos recuerda cuando aquellos televisores con culo nos enseñaron que se podía poner el UHF sin levantarse del sofá. Un ejercicio de poder reservado a los paterfamilias que, como si de una ceremonia laica se tratara, cambiaban de canal e, incluso, subían el volumen demostrando su condición de jefe de la tribu, de chamán en zapatillas de felpa. Los mandos a distancia... Ver Más
