Restos humanos de 773.000 años hallados en Marruecos aportan nuevas pruebas sobre el origen del Homo sapiens
Un equipo internacional de investigadores descubrió restos de homínidos en la ciudad de Casablanca, en Marruecos, con una antigüedad estimada en 773.000 años. Los fósiles aportan nuevas evidencias sobre el origen africano del Homo sapiens y ayudan a resolver uno de los principales enigmas de la evolución humana.
El hallazgo se dio a conocer este miércoles 7 de enero durante una conferencia en Rabat, encabezada por el ministro de Cultura marroquí, Mohamed Mehdi Bensaid, junto con científicos que participaron en la investigación. El estudio se publicó en la revista Nature y contó con especialistas de Marruecos, Francia, Italia, España y Alemania.
La investigación fortalece la hipótesis de que África, y no Eurasia, fue el lugar donde surgió la línea evolutiva que dio origen al Homo sapiens. Los fósiles de Casablanca refuerzan esta tesis al ubicarse en un periodo clave de la evolución humana.
Los científicos sitúan al último ancestro común de los humanos modernos, los neandertales y los denisovanos entre 765.000 y 550.000 años atrás. La incógnita histórica se centró en el lugar donde vivió ese hominídeo ancestral.
Hasta ahora, descubrimientos como el del Homo antecessor en la Sierra de Atapuerca, en el norte de España, con una datación cercana a los 800.000 años, sugirieron una posible conexión europea. Sin embargo, los restos encontrados en Marruecos apuntan a que ese vínculo evolutivo surgió en África.
El material fósil incluye una mandíbula adulta casi completa, la segunda mitad de otra mandíbula adulta, una mandíbula infantil, además de numerosos dientes y vértebras. Todos los restos proceden de una cueva conocida como Grotte à Hominidés, ubicada en el sitio arqueológico Thomas Quarry I, en Casablanca.
El director de la misión franco-marroquí Prehistoria de Casablanca, Abderrahim Mohib, explicó que los fósiles combinan rasgos arcaicos del Homo erectus con características más modernas, lo que los convierte en un fuerte candidato para representar el origen común del ser humano moderno.
Según los investigadores, este conjunto fósil llena un vacío clave en el registro africano, en un momento en el que los datos paleogenéticos sitúan la separación entre los ancestros africanos del Homo sapiens y los grupos que migraron hacia Eurasia, de los cuales surgieron los neandertales y denisovanos.
El estudio señala que esta combinación anatómica refleja poblaciones humanas cercanas a la bifurcación evolutiva entre las linajes africanas y europeas. Además, resalta el papel del norte de África en las etapas decisivas de la evolución humana.
Hasta ahora, los restos más antiguos atribuidos al Homo sapiens se localizaron en Jbel Irhoud, al sur de Marruecos, con una antigüedad aproximada de 315.000 años, descubiertos en 2017.
Investigadores externos al equipo indicaron que los hominídeos de Casablanca pueden entenderse como un equivalente africano del Homo antecessor, al representar formas evolucionadas del Homo erectus en ambos extremos del Mediterráneo durante épocas similares.
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