«Sobera, tráete a otra persona»: un soltero pide un cambio de cita por la 'moral victoriana' de su pretendienta, de origen escocés
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La entusiasta Olivia (26) se mudó a Valencia desde su Edimburgo natal para mejorar el idioma y empaparse de la cultura española. De carácter espontáneo, alegre y simpático, a la joven antropóloga y auxiliar de conversación le apasiona el baile, sobre todo la salsa. La bachata, en cambio, la considera «demasiado sensual para una escocesa». Y es que, como buena británica, afirmó no gustarle demasiado la sensualidad. Olivia s e presentó a 'First Dates ' este jueves 8 de enero lesionada de tanto bailar, aunque con grandes expectativas de encontrar un chico «muy 'maja' y 'simpática'». «¿Pero chica o chico? ¡Que aquí la liamos, eh! Si me pides chica, traemos chica», preguntó Carlos Sobera, confuso. Una vez se cercioró de la heterosexualidad de la soltera y de que solo había cometido un error fruto de la barrera del idioma, el Cupido del programa le presentó a su cita, Tomás (27), un estudiante de comunicación audiovisual y camarero de Cuenca bisexual. «El género no es un obstáculo para mí, igual que no lo es el origen ni otros aspectos», apuntó. Además, el acompañante de Olivia añadió ante el equipo del restaurante que el sexo para él no suponía ningún problema, «yo lo que busco es una relación afectiva y estable». Entre que Tomás se quitó la chaqueta mientras saludaba a su cita, y que ella amagó con darle la mano en lugar de los dos besos de rigor, la velada comenzó de una manera tan cómica que la escocesa manifestaba su bochorno echándose las manos a la cabeza. Con un ataque de risa, Sobera le pidió al conquense que «no te desnudes todavía». Pero pasada la vergüenza inicial, Olivia se mostró encantada de que le hubiera tocado Tomás como pareja esa noche. Por un lado, había vislumbrado Cuenca vía Google Maps y la consideraba «una ciudad con mucha historia y patrimonio». De su cita comentó que le parecía «bastante guapo y con unos ojos marrones muy bonitos», un color nada habitual en su país. Tomás , por su parte, como fan de 'Los inmortales' se motivó al conocer la nacionalidad de su cita. Automáticamente, la relacionó con el whisky, los highlanders y los hombres con kilt. Al comprobar que además los dos eran aficionados al arte, a Olivia se le escapó un grito de emoción en privado «¡Dios mío, qué guay!», pregonó como una niña pequeña el Día de Reyes. Aunque le costó pillar alguna de las bromas de Tomás , los comensales se complementaban y gustos comunes. Sin embargo, él ante todo buscaba una pareja con la que se entendiera en la cama. «Es importante el sexo. Hay gente que se aburre en la cama, que lo reduce todo al misionero. La vida es breve y hay que divertirse», manifestó en los totales. Pero al ver la cara que puso Olivia cuando comentó que «'I enjoy de cunnilingus'», el soltero dedujo que la escocesa no era muy sexual. «La veo victoriana y recatada. Y ahí no nos podemos entender», apuntó. Ella le dio la razón en que, en efecto, era muy británica y por eso también «un poco bastante tímida». «¡Por favor, Sobera, tráete a otra persona!», pregonaba Tomás, medio en serio medio en broma. Con él desatado y ella pudorosa todavía asimilando la fogosidad de su pretendiente llegó el momento de finalizar la velada en el reservado. En la intimidad, Olivia lo dio todo a ritmo de karaoke, en tanto Tomás se quejaba de aburrimiento. «No me he divertido para nada», expresaba. El camarero hubiera preferido poner el broche de oro a la cita con un beso de película, pero una vez más, la escocesa dejo claro que «los británicos nunca besamos en la primera cita». Esas diferencias inclinaron la balanza para que Tomás dijera 'no' a una segunda cita. «Tienes que desprenderte de la moral victoriana», la aconsejó. Parafraseando a Mónica Naranjo , le cantó«'desátame o apriétame más fuerte'».
