Condenado a 14 años de prisión un hombre que vendía "veneno para suicidios" por 120 euros
Un tribunal de Reino Unido, ha condenado a 14 años de prisión a un hombre acusado de vender por Internet un producto que él mismo promocionaba como “veneno para suicidios”, una actividad que las autoridades calificaron como “extremadamente peligrosa” y que habría puesto en riesgo a decenas de personas vulnerables.
La sentencia llega tras una larga investigación internacional que reveló que el acusado comercializaba el producto por unos 120 euros, enviándolo a compradores de varios países europeos.
La investigación reveló una red de ventas internacionales dirigida a personas en situación de vulnerabilidad emocional
Según la Fiscalía, el condenado gestionaba una página web y varios perfiles en redes sociales donde ofrecía la sustancia bajo la apariencia de un producto químico de uso técnico. Sin embargo, la investigación determinó que su verdadera finalidad era facilitar actos de autolesión, algo que el tribunal consideró una forma de inducción y cooperación activa en conductas extremadamente dañinas.
Las autoridades iniciaron el caso después de recibir alertas de varios países sobre envíos sospechosos vinculados al acusado. La policía rastreó pagos, correos electrónicos y envíos postales, lo que permitió identificar a decenas de compradores potencialmente en situación de vulnerabilidad.
Los investigadores subrayaron que, en muchos casos, las personas que adquirieron el producto buscaban ayuda en momentos de crisis emocional.
Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que el acusado actuó “con plena conciencia del riesgo” y que su actividad no solo era ilegal, sino también “moralmente devastadora”. El tribunal coincidió, señalando que la venta de sustancias peligrosas bajo la promesa de causar daño constituye un delito grave que requiere una respuesta contundente.
Organizaciones de salud mental celebraron la sentencia y recordaron la importancia de reforzar la vigilancia sobre la venta de productos peligrosos en Internet. “Este caso demuestra que la regulación digital sigue siendo un desafío enorme”, señaló una portavoz de un colectivo de prevención del suicidio. “La prioridad debe ser proteger a las personas en momentos de vulnerabilidad y garantizar que no se encuentren con contenidos o productos que puedan agravar su situación”.
La policía confirmó que continúa investigando posibles ramificaciones del caso y que se han reforzado los mecanismos de cooperación internacional para detectar actividades similares en la red.
Las autoridades insistieron en que cualquier persona que atraviese una crisis emocional debe buscar apoyo inmediato en su entorno cercano o en profesionales capacitados, subrayando que existen recursos de ayuda disponibles y que no están solas.
