200 insectos diferentes, un desierto, dos mil especies vegetales y el pico más alto de la península en una misma sierra
Sierra Nevada, la gran cadena montañosa de Andalucía, es todo un enclave de valor ecológico y cultural incalculable, Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Parque Nacional
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Sierra Nevada es mucho más que la gran cadena montañosa de Andalucía. Se trata de todo un enclave de valor ecológico y cultural incalculable, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1986 y Parque Nacional en 1999. Un vasto territorio que destaca por su inmensidad y una variedad biológica de gran interés científico, con infinidad de curiosidades que quizás escapan a más de un viajero. Entre sus cumbres más imponentes, por ejemplo, sobresale el pico Mulhacén, que con sus 3.479 metros de altitud se corona como la cumbre más alta de la península ibérica. Su nombre rinde homenaje a Muley Hacén, el último rey nazarí de Granada, y representa el mayor desafío para los montañeros que buscan conquistar las grandes alturas peninsulares y disfrutar de vistas espectaculares de la Vega de Granada.
Desde esta cima y otras cimas que superan los 3.000 metros, la vista alcanza horizontes sorprendentes en los días despejados. Es posible divisar no solo el mar Mediterráneo, sino incluso las montañas de Marruecos, a pesar de que existe una separación de unos 250 kilómetros entre ambos puntos. El macizo granadino es definido a menudo como un pequeño continente dentro de una gran montaña debido a su enorme variedad de climas y ecosistemas. Esta singularidad geológica permite que, en un espacio relativamente reducido, coexistan paisajes tan dispares como laderas frescas y húmedas con zonas que recuerdan a un desierto por la aridez extrema que presentan.
De hecho, una de las curiosidades más impactantes para los visitantes es que en Sierra Nevada existe un desierto real. En apenas 30 kilómetros, el paisaje se transforma radicalmente desde el entorno desértico de Alboloduy hasta la alta montaña de Abla o Fiñana, ofreciendo vistas panorámicas del desierto de Tabernas y la bahía de Almería. Por otra parte, la riqueza botánica de la zona es sencillamente asombrosa, contando con más de 2.100 especies vegetales registradas en sus diferentes pisos bioclimáticos. Este dato sitúa a la sierra como el centro de diversidad vegetal más importante de toda la región mediterránea occidental, siendo un auténtico paraíso para los amantes de la botánica.
Entre esta vasta flora, destacan unas 80 especies endémicas que no crecen en ningún otro lugar del mundo, como la violeta de Sierra Nevada o la planta conocida como “nevadensis”. Estas especies son verdaderas supervivientes que se han adaptado a las condiciones extremas de las grietas, canchales y altas cumbres donde se retira la nieve. El reino animal también es fascinante, especialmente en lo que respecta a los invertebrados, ya que la sierra cuenta con más de 200 especies de insectos endémicos. Estas especies han desarrollado adaptaciones peculiares para sobrevivir a las extremas condiciones climáticas, como el viento y el frío intenso del invierno o la elevada insolación del verano.
Las mariposas son protagonistas indiscutibles en senderos como el de la Cortijuela, donde decenas de ellas liban en jardines naturales durante la primavera. Entre la fauna de alta montaña destacan ejemplares únicos como la “Niña de Sierra Nevada”, una mariposa que simboliza la riqueza y la fragilidad de este ecosistema protegido. La historia humana también ha dejado una huella profunda en este macizo, al que los árabes llamaban “Sulayr” o Montaña del Sol. Desde el Neolítico hasta la presencia de la cultura musulmana de Al-Andalus, diversas civilizaciones han aprovechado sus recursos minerales y su estratégica red de acequias para la agricultura.
Observatorio privilegiado
Pero, a la hora de analizar las bondades de Sierra Nevada, no se puede obviar la riqueza de sus pistas de nieve, maravillosas para los amantes de los deportes de invierno. Es un destino de nieve excepcional gracias a su privilegiada ubicación, a solo 32 kilómetros de Granada. Esta estación destaca por contar con el mayor desnivel esquiable de España y un clima soleado que garantiza una experiencia única en sus más de cien kilómetros de pistas. Las familias disfrutan de áreas temáticas diseñadas para niños y el divertido parque Mirlo Blanco con su famoso trineo ruso. La oferta gastronómica es otro pilar fundamental, permitiendo degustar desde platos tradicionales andaluces hasta cocina internacional a pie de pista. Además, los visitantes pueden vivir experiencias exclusivas como el esquí nocturno o ser los primeros en dejar su huella al amanecer. La cercanía con la costa y el patrimonio histórico granadino permite complementar la estancia con visitas culturales de gran valor.
Con todo ello, no es extraño que en la actualidad Sierra Nevada no solo atraiga a deportistas, sino también a la comunidad científica por ser un observatorio privilegiado para el estudio del cambio global. Sus cielos limpios y libres de contaminación lumínica permiten, además, una observación astronómica excepcional de constelaciones y fenómenos como las Perseidas. En definitiva, visitar este Parque Nacional supone una inmersión en un entorno de contrastes donde la nieve convive con el desierto y la biodiversidad alcanza sus cotas máximas. Es un destino obligado para quien desea experimentar la majestuosidad de la naturaleza en el punto más alto de la geografía peninsular.
