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Февраль
2025

Cuando el ruido se confunde con una tormenta

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A lo largo de los años la industria cripto ha enfrentado escándalos por diferentes razones. Un claro ejemplo de esto ocurrió en Argentina el pasado fin de semana, cuando una publicación en X del presidente Javier Milei, parecía invitar a las personas a invertir en una nueva criptomoneda, $LIBRA.

Solo unas horas después de esta publicación, vino otra del mandatario en la que retiraba su comentario sobre la criptomoneda, momento que coincidió con la repentina evaporación de la liquidez de $LIBRA, cuando un grupo pequeño de billeteras vendieron todo su stock de dicho activo dejando en números rojos a más de 40 mil personas que habían invertido en este.

Las consecuencias para Milei aún son inciertas, pero el impacto en la percepción de los activos digitales es innegable. Más allá de las definiciones finales de las investigaciones en curso, el verdadero problema radica en cómo este tipo de episodios refuerzan los prejuicios sobre la industria cripto, alimentando las dudas y malas experiencias de quienes invierten en estas criptomonedas por curiosidad o consejo, pero sin investigar las características de las mismas.

Desde su nacimiento, los activos digitales han pasado por dificultades de credibilidad y han sido objeto de especulación y, en muchos casos, han sido afectados por acciones u omisiones de terceros. Sin embargo, es fundamental separar estos casos aislados de la realidad más amplia: las aportaciones positivas de la industria cripto al sistema financiero son vastas y el crecimiento exponencial en su adopción es prueba de ello.

Algunos de los más grandes escándalos alrededor de la industria han orbitado alrededor de dos grandes malentendidos: que los criminales usan las criptomonedas para actividades como el lavado de dinero, y que las empresas cripto son fraudulentas por naturaleza.

Sin embargo, es importante señalar que esto es una constante en la industria financiera, tanto tradicional como tecnológica. De hecho, fue la crisis de 2008, causada por la irresponsabilidad y malas prácticas de algunos bancos tradicionales la que derramó el vaso y ocasionó la creación de Bitcoin. Tan solo de 2007 a 2014, más de 500 bancos tradicionales, que manejaban alrededor de $900 mil millones de dólares, desaparecieron.

El lavado de dinero y las transacciones ilícitas siguen sucediendo abrumadoramente a través del dinero en efectivo y, en contraste, de manera apenas registrable a través de criptomonedas, pues estas son 100% trazables desde su emisión y hasta sus destinos finales gracias a la transparencia de las blockchains.

Vale la pena, entonces, tomarnos un momento para hablar de todo lo que va bien con la industria, para no sucumbir ante visiones fatalistas que no consideran cómo la tecnología blockchain está democratizando el acceso a servicios financieros más justos y se está convirtiendo en la nueva infraestructura de este sector.

Por un lado, bitcoin ofrece la posibilidad de acceder al dinero más duro de la historia con solo una conexión de Internet y desde $100 pesos, ya que no es necesario comprar un bitcoin completo para invertir. Por su política monetaria sólida y completa descentralización (nadie controla cómo ni cuándo se emiten nuevas monedas ni cómo se distribuyen, sino que esto sucede automáticamente con base en los parámetros programados en el protocolo), bitcoin es un activo ideal para el ahorro y construcción de patrimonio.

Estas características están respaldadas por su abrumadora adopción institucional tanto por gigantes financieros como BlackRock, como por empresas que las agregan a sus libros y países que lo suman a sus reservas estratégicas.

Por otro lado, tenemos a las criptomonedas estables, cuyo valor está ligado a divisas fiat como el dólar y el euro, que están revolucionando la infraestructura financiera al ofrecer rieles de pago casi instantáneos que superan por mucho a sistemas de envío internacional tradicionales como SWIFT en tiempo, seguridad y eficiencia. Esto hace posible que servicios como el envío de remesas sean mejores y más baratos. Tan solo en 2024, 10% de todas las remesas enviadas de EU a México, fueron procesadas por empresas remesadoras que usan la tecnología blockchain de Bitso.

Por último, podemos hablar de las memecoins. Si bien varias de estas han estado asociadas a esquemas conocidos como rug pulls –que suceden cuando se convence a una cantidad considerable de personas a invertir en estos, solo para que un pequeño grupo de personas venda su parte y tome toda la liquidez– también existen proyectos que a lo largo del tiempo han demostrado ser un buen instrumento para quienes están dispuestos a hacer la investigación y monitorear los elementos que les hacen prácticas para inversiones de alto riesgo y corto plazo.

Así, casos como el de $LIBRA, más que condenar a una industria en crecimiento exponencial, resaltan la importancia de que quienes piensen en invertir en criptomonedas o adoptar la tecnología blockchain, se acerquen a profesionales y compañías que han demostrado a lo largo de los años no solo conocimiento, sino también responsabilidad.

La industria cripto es mucho más que los eventos desafortunados que la rodean, al igual que el sistema financiero tradicional.