'Fast & Furious' en Toledo: carreras ilegales de coches en un polígono industrial
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«Cualquier día ocurre una desgracia», advierte un policía local de Borox, en la comarca toledana de La Sagra. Él y sus compañeros llevan semanas tratando de impedir, en ocasiones junto con la Guardia Civil, que se disputen carreras ilegales en el polígono industrial de este pueblo de unos 4.000 habitantes. Como en Estados Unidos, las carreras ilegales en España se han popularizado por la saga de películas 'Fast & Furious'. Y en el polígono Jesús Menchero García de Borox se citan centenares de personas y vehículos para participar en ellas y «apostar dinero», según fuentes consultadas. Volvieron el viernes y el sábado pasados, pero este escenario cinematográfico y peligroso se repite desde hace más de un año, aunque no sucede todos los fines de semana . Son jóvenes de entre veinte y treinta años, sobre todo, los que suelen hacer quedadas la noche del sábado al domingo principalmente; y pueden permanecer cerca de seis horas, como sucedió el segundo fin de semana de este mes de noviembre. La avenida de los Oficios, muy larga y cuesta abajo, se convierte en una pista de carreras. Los vehículos queman rueda y hacen fila esperando su turno. Negligentes y temerarios, los conductores dan ráfagas con las luces largas para advertir a la gente que no cruce la calzada. Una persona con un pañuelo da la salida y dos coches de la misma cilindrada o parecida compiten a todo gas . Van de glorieta a glorieta, con pasajeros asomándose por las ventanillas grabando, mientras otros conductores calientan derrapando en las proximidades. La mayoría son turismos, aunque se ven furgones haciendo carreras. «Imagínate que un automóvil pincha y da vueltas de campana...», pone como ejemplo un testigo. Llegan de toda Castilla-La Mancha y de la Comunidad de Madrid. La Policía local de Borox y la Guardia Civil lo saben por las denuncias que ya han formulado este año. Como la «cosa se fue de madre», el sábado 16 de noviembre la alcaldesa telefoneó a la Guardia Civil cuando se detectó la quedada. Se personaron una decena de patrullas, llegadas de varias poblaciones de la provincia, que colaboraron con los policías locales. Con un despliegue de cerca de treinta agentes, se pudo cortar todos los accesos al polígono industrial ya de madrugada. «La gente salió entonces huyendo como ratas» , describe a ABC el testigo, que espera que estas carreras ilegales se repitan en diciembre.