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Февраль
2024

Crítica de 'Dream Scenario' (***): El caso Nicolas Cage, del sueño a la pesadilla

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Abc.es 

El director Kristoffer Borgli estrenó hace un par de años una rareza titulada 'Sick of myself' que tenía voluntad de comedia negra y dos personajes entre insanos y estúpidos. El artilugio argumental era ingenioso, casi tanto como este que ahora es el motor de su nueva película, también con un personaje tirando a bobo, pero más afable y digno de compasión. La noticia es que a este personaje, que combina lo dramático y lo humorístico, lo interpreta Nicolas Cage, aquel actor que fue excelente, que luego fue un auténtico horror y que, ahora, por algunos de sus últimos títulos, vuelve a buscar la excelencia en su actividad profesional. Naturalmente, él es lo mejor de esta película de Borgli. Se cuenta la desventura de Paul Matthews, padre de familia, profesor, persona sin atractivos visibles e invisibles (un paréntesis para describir el aspecto de Nicolas Cage en la pantalla, muy calvo, regordete y algo pánfilo), y que de repente y sin explicación lógica empieza a aparecer en los sueños de los demás; sus hijos, sus alumnos, vecinos y hasta de personas que no lo conocen. Una manera absurda de hacerse popular (aunque no más que otras tan en boga) que le cambia la vida y la relación con sus semejantes, puesto que los sueños son ingobernables y su interpretación peligrosa. Kristoffer Borgli ameniza su narración con el intercalado de realidad y sueños, permitiéndonos ver al personaje en su sosa vida real y en la caprichosa cabeza de sus semejantes. Aunque lo interesante de la película son las reflexiones sobre todos esos asuntos tan epidérmicos que sacuden nuestra sociedad, como la gloria banal, el ruido de redes, la 'cultura' de masas, las acusaciones sin fundamento o la erótica de la fama. Resulta, en realidad, más negra que comedia, aunque tiene algún momento de humor patético, y es Nicolas Cage quien gobierna los sentimientos hacia su personaje con una interpretación matizada y con una entrega muy personal hacia alguien, este cuitado Paul Matthews, que, en cierto modo, responde a algunas cuestiones que habrá debido resolver Nicolas Cage sobre sí mismo, un actor de ensueño y un actor de pesadilla.