¿Por qué Sánchez no cesa a Marlaska o acepta su dimisión?
Un año más en Moncloa. Si no se produce un adelanto electoral, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cerrará su tercera legislatura el próximo verano. Con la sensación, encuestas mendiante, de que no comenzará un nuevo mandato, dos ministros cerrarán su periplo. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la responsable de Defensa, Margarita Robles, son los dos únicos supervivientes.
Lo cierto es que los años han desgastado su relación. La última guerra abierta se ha producido con la crisis migratoria en Ceuta. Robles confirmó los avisos del CNI sobre la avalancha que arribó desde Marruecos. Ha sido el 'verso libre' del Ejecutivo. Por su parte, Interior negó la información o los documentos que analizaron el avance migratorio. Sánchez volvió a defender la tesis presentada por Marlaska.
El relato de Sánchez, replicado por el ministro del Interior, señala que los informes de los días previos no "iban más allá de la descripción sobre el terreno". En este sentido, Marlaska ha congelado su agenda desde el comienzo de la semana. Solamente ha cumplido con su presencia en el Congreso de los Diputados por la comparecencia del líder de los socialistas.
Una "buena relación" y un escudo para Sánchez
La versión de Moncloa, recogida en varias ocasiones por este diario, señala una "buena relación" entre el responsable de Interior y el presidente del Gobierno, sin embargo, el periodista Javier Portillo presenta un nuevo punto de vista.
Se apunta a una posible "batalla política" dentro de la Guardia Civil y de la Policía liderada por personas cercanas a Marlaska. Las órdenes de altos cargos a la Unidad Central Operativa (UCO) para no investigar al hermano del presidente del Gobierno, David Sánchez, ejemplifican el relato. En este sentido, se remarca una "confrontación ideológica".
La segunda hipótesis radica en la necesidad de un escudo para Sánchez. Lo cierto es que junto con el responsable de Transportes, Óscar Puente, Marlaska es uno de los responsables ministeriales más denostados por los españoles, en especial por los agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional. El asesinato de dos guardias civiles tras impactar con una narcolancha en Huelva marcó las elecciones en Andalucía. Nadie culpó a Sánchez del batacazo histórico del PSOE.
Mismo tablero con Ceuta. Con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Mareta, Interior y Defensa aumentaron sus responsabilidades. Marlaska prometió la expulsión de todos los inmigrantes que arribaron el pasado mes de julio y negó los informes del CNI o de la Policía Nacional. Mientras tanto Sánchez quedaba en un segundo plano por "omisión".
Lo cierto es que la técnica ha sido replicada. Si Sánchez se siente amenazado actúa. Óscar López, Pilar Alegría o María Jesús Montero han sido derivados a los organismos autonómicos. Sin confirmación oficial, se apunta a la posibilidad de un desplazamiento de Óscar Puente.
Sánchez rechazó la dimisión de Marlaska
Tal y como desveló LA RAZÓN, el líder de los socialistas se negó a aceptar la dimisión de Marlaska. El evento se produjo en mayo de 2025 y el detonante fue la crisis que se desató un contrato de la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil para la compra de 15 millones de balas a una empresa israelí.
Para el responsable de Interior fue un infierno personal por su repercusión en el Ejecutivo. El contrato fue rescindido unilateralmente. Para cerrar el capítulo, presentó su dimisión pero Sánchez la rechazó.
