Los mandos policiales se hartan de las visitas de los políticos a Ceuta: "No podemos estar de escoltas"
Los mandos de la Policía Nacional consideran contraproducentes las múltiples visitas de miembros del Gobierno y de la oposición a Ceuta desde que empezase la crisis migratoria los días 20 y 31 de julio, cuando entraron de manera irregular 72.000 personas por la frontera con Marruecos. La mayoría lo hizo a nado tras la sentencia del Tribunal Supremo que impide devolver a quien entre de esa forma en España. Las fuentes de alto nivel consultadas explican que el problema con los desplazamientos de los ministros es que tienen que retirar efectivos de las calles para hacer trabajos de seguridad de los políticos. El «malestar» entre los máximos responsables policiales es «muy serio».
Cada vez que un representante público se desplaza a un territorio, la Policía Nacional despliega un dispositivo de seguridad especial. El problema, trasladan distintas fuentes del Cuerpo, es que «Ceuta está en una situación excepcional». Esos trabajos de protección de los políticos conllevan retirar de las calles a agentes que en estos momentos tratan de reconducir a la ciudad hacia una situación de normalidad. Los mandos, además de combinar los equipos en Ceuta, tienen que coordinar vehículos camuflados, escoltas, dispositivos de protección y efectivos que acompañan a las autoridades.
Los mandos policiales aseguran estar «sobrepasados» y subrayan que con las visitas de los políticos la situación se hace «insostenible» para unas plantillas que están «haciendo un esfuerzo extraordinario». «Una parte importante de los recursos se está consumiendo en atender una procesión permanente de visitas institucionales», apunta un comisario en conversación con LA RAZÓN. Además, muchos políticos quieren desplazarse a «puntos sensibles», como el barrio de El Príncipe, Benzú o las playas del Tarajal o El Trampolín, con lo que los trabajos policiales tienen que ser más intensos.
«Esos policías hacen falta en la calle, protegiendo a los ciudadanos y sosteniendo un dispositivo que ya está muy tensionado», explica otra fuente consultada. Un tercer mando incide en que «ahora mismo Ceuta necesita policías trabajando en seguridad, prevención e investigación, no policías dedicados continuamente a escoltar autoridades».
La situación en Ceuta está lejos de terminarse. La ciudad autónoma vive al límite desde que hace justo un mes comenzasen a entrar miles de personas. El Ministerio del Interior ha trasladado un importante refuerzo de policías y guardias civiles durante el mes de agosto, pero la coyuntura es tan excepcional que se han quedado cortos, tanto para dar cobertura a los inmigrantes que se colaron en la ciudad –el departamento del ministro Fernando Grande-Marlaska acaba de pedir ayuda a la agencia europea Frontex para agilizar los triajes de los extranjeros–, como para evitar situaciones de violencia por parte de los recién llegados y de los grupos ultras que se han trasladado hasta el norte de África.
Desde el inicio de la crisis, Ceuta ha sido testigo del desembarco de políticos tanto del Gobierno como de la oposición. La presencia institucional comenzó el 31 de julio, cuando el presidente Pedro Sánchez viajó a Ceuta acompañado por el ministro Marlaska, apenas un día después de la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos. El presidente calificó lo ocurrido como un ataque a la integridad territorial de España.
Marlaska regresó a la ciudad el 1 de agosto para supervisar el dispositivo policial. Ese mismo día, Alberto Núñez Feijóo realizó su primera visita a Ceuta. El líder del PP recorrió la ciudad y la frontera y acusó al Gobierno de haber reaccionado tarde ante una crisis que, a su juicio, exigía una respuesta de Estado. Al día siguiente, Santiago Abascal se desplazó también a la ciudad autónoma. El presidente de Vox calificó lo sucedido de «invasión» y reclamó una mayor presencia militar en la frontera.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, viajó a Ceuta el 7 de agosto y mantuvo durante los días siguientes distintas reuniones. El 10 de agosto acudió a Ceuta el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, para reforzar la coordinación entre el Gobierno central y la Ciudad Autónoma.
El 11 de agosto llegó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que centró su visita en la relación con Marruecos, los retornos y la defensa de la soberanía española. Al día siguiente, la ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó las unidades militares desplegadas y aseguró que «ni a Ceuta ni a Melilla se les toca». El 13 de agosto Marlaska regresó por tercera vez a la ciudad.
La ministra de Sanidad, Mónica García, se desplazó el 16 de agosto, y la titular de Inclusión, Elma Saiz, lo hizo un día después. La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, viajó el 18 de agosto, mientras que Feijóo regresó el 19 para presentar nuevas propuestas sobre seguridad, retornos y relación con Marruecos. El 20 de agosto acudió el presidente de Andalucía, Juanma Moreno.
En la recta final del mes, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, acudió a Ceuta el 24 de agosto para abordar las consecuencias económicas de la crisis. El día siguiente Torres regresó para asumir el mando único. La última visita destacada de la oposición fue la del expresidente José María Aznar, el 27 de agosto, que reclamó mayor firmeza en la defensa de la soberanía española frente a Marruecos.
