Un estudio contradice todos los tópicos y relaciona más tiempo de pantalla en la infancia con mejor rendimiento cognitivo en la adolescencia
Durante generaciones, frases como "no te quedes tanto tiempo pegado a la pantalla" han dado por hecho que ese tiempo era, en esencia, tiempo desaprovechado. Sin embargo, esta nueva investigación matiza esa idea. Según los resultados de este estudio, más tiempo de pantalla puede traducirse en mejores valores de tiempo de reacción y capacidad cognitiva, aunque, como en la mayoría de estos temas, el matiz está en el qué y el cómo, según recoge el medio alemán GamePro.
Un estudio de ocho años con más de 500 niños
La investigación, conocida como el estudio PANIC, se llevó a cabo durante un periodo de ocho años con la participación de 506 niños, y su objetivo principal era analizar el efecto de la actividad física y el tiempo sentado durante la infancia sobre las capacidades cognitivas en la adolescencia. De forma paralela, los investigadores registraron también cuánto tiempo pasaban los participantes frente a pantallas y si existía alguna relación con sus capacidades mentales.
Los resultados mostraron una correlación positiva: los participantes que declararon pasar más tiempo seguido frente a una pantalla obtuvieron mejores tiempos de reacción y mayor precisión en las pruebas de memoria de trabajo, además de una cognición general superior. En comparación, el tiempo sentado sin pantallas también se asoció a mejores tiempos de reacción, pero con menor precisión en la memoria de trabajo.
La recomendación de los investigadores: fomentar el pensamiento activo
El doctorando Petri Jalanko, uno de los responsables del estudio, señala que padres y docentes deberían animar a los niños a utilizar dispositivos y pantallas de forma que se fomente el pensamiento activo, la resolución de problemas, la creatividad y el aprendizaje. Sin embargo, el estudio señala una limitación importante: al no ser el foco principal del estudio, no existen datos detallados sobre en qué consistía exactamente ese tiempo de pantalla, aunque se presupone que incluía actividades como leer, escribir, hacer deberes o jugar a videojuegos, prácticas que otros estudios ya han relacionado con una mejora de las capacidades cognitivas.
Curiosamente, el estudio encontró más difícil establecer una relación clara entre la actividad física y el rendimiento mental: la práctica deportiva no acompañada de supervisión se asoció, en general, a peores resultados cognitivos en la adolescencia. En el caso de las niñas, sí se observó una correlación entre la actividad física ligera durante la infancia y una mejor memoria de trabajo en la adolescencia, un efecto que en los niños solo apareció asociado a la participación regular en clases de deporte organizadas, como las de un club o equipo.
