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Así va el Zeekr 7GT, un potente familiar eléctrico que ofrece mucho, y muy bueno, por poco dinero

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Abc.es 
Fue a finales de mayo cuando debutó en el mercado español la joven Zeekr, una de las puntas de lanza de un poderoso grupo chino, Geely, que también es propietario de marcas como Volvo, Polestar, Lynk&Co, Lotus o la propia Geely, y que al 50% comparte con Mercedes-Benz la titularidad de Smart. Y aunque Zeekr tiene solo cuatro años de historia y basa su fortaleza en la alta demanda existente en China, donde se ha convertido en una de las firmas favoritas entre los jóvenes de alto poder adquisitivo, su expansión internacional está siendo rápida y ya opera en 45 países diferentes. España, como decimos, protagoniza uno de los capítulos más recientes de Zeekr, y para su estreno en nuestro país cuenta con una gama formada por cuatro modelos. Tanto el Zeekr X, el más compacto de todos, como el 001, que es el más veterano y el más grande a la vez, o el 7X, que es una de las últimas incorporaciones a su oferta, ya pudieron probarse en el primer test de la marca en nuestro país, por tierras vallisoletanas, pero para probar el que cerraba el cuarteto nos emplazaron a su presentación dinámica europea, junto a la costa malagueña. Y hasta allá nos fuimos recientemente para, por fin, conducir el 7GT, último de los Zeekr que llegan a nuestro país. Ultimo, por ahora, pues hace pocos días se ha confirmado también para España el 9X, un enorme SUV de 5,24 metros de longitud dotado de una mecánica híbrida enchufable con 897 CV de potencia y 179 kilómetros de autonomía eléctrica. El Zeekr 7GT no es tan grande ni tan potente, pero sus cifras principales no se quedan muy atrás porque hablamos de una berlina familiar, con un cierto estilo deportivo 'shooting brake', con 4,82 metros de longitud, 1,91 de anchura y 1,46 de altura, y una distancia entre ejes de 2,90 metros. Entre sus virtudes figura la amplitud interior, pues ofrece cinco buenas plazas y la segunda fila presume de mucho hueco para las piernas y un suelo completamente plano, mientras que el maletero principal anuncia 456 litros, cifra que no bate récords pero que se adaptará bien a usos y viajes normales. Además, bajo el capó frontal hay un segundo maletero, de 65 litros en las versiones de un solo motor y de 32 en la de doble motor y tracción total. En total, por lo tanto, hasta 521 litros para el equipaje, un valor ya más razonable en un modelo de su talla. Y al margen del espacio y de la funcionalidad asociada a su amplio portón o a su respaldo trasero abatible en secciones 60:40, el 7GT destaca por otros ingredientes, como su alta calidad general. Muchos de los modelos chinos más recientes llegados a Europa ya despuntan en eso, pues solemos encontrar buenos materiales a la vista y una estupenda terminación, pero Zeekr va bastante más allá y cumple con lo que se espera de un vehículo prémium, al nivel como mínimo de otras marcas del mismo grupo como Volvo o la exclusiva Polestar. Porque, desde que accedes, ya aprecias ese refinamiento incluso al comprobar que las cuatro puertas prescinden de marco para la ventanilla. Una primera impresión que después se refuerza con la solidez y buen tacto de cada superficie y cada detalle, o con la ausencia total de plásticos pobres, algo que ya no puede decirse siempre en coches alemanes de prestigio, por ejemplo. Además, el puesto de conducción es ergonómico y tecnológico, presidido por una instrumentación digital cuya pantalla de 13 pulgadas tiene un diseño personal, y no es ese rectángulo algo austero, e incluso aburrido, que encontramos en el 90% de los coches de origen chino. Más a la derecha, presidiendo el tablero, va la pantalla táctil del sistema multimedia, con muy buena definición, y aunque curiosamente Zeekr no ofrece de serie ni en opción la tercera pantalla, frente al copiloto, que se ha puesto tan de moda últimamente, nosotros por ahora no lo destacaremos como un problema porque seguimos sin tener muy clara su necesidad. No obstante, sí nos gustaría que la visibilidad hacia atrás por el retrovisor interior fuese algo mejor o que el salpicadero contase con más mandos convencionales, pues muchas funciones se gestionan desde la pantalla central y eso retrasa la adaptación al vehículo o resta atención a la carretera. En todo caso, el equipamiento de serie es de sobresaliente, y la relación entre lo que pagamos y recibimos a cambio, de matrícula de honor. En cuanto a aspectos más técnicos, el 7GT, que ha sido diseñado en Suecia como sus hermanos, comparte la plataforma SEA (Sustainable Experience Architecture) con otros coches de Zeekr y del grupo Geely, y eso se traduce en tecnología eléctrica de vanguardia, con arquitectura de 800 voltios. Por ejemplo, una velocidad de carga impresionante: 480 kW de potencia máxima en corriente continua, lo que sirve para pasar del 10% al 80% en 13 minutos si se trata de la batería más compacta, de 75 kWh y tecnología LFP (litio ferrofosfato), y en 16 minutos con la batería Long Range, de 100 kWh y química NMC (níquel, manganeso y cobalto). Y tampoco están nada mal los 22 kW de potencia que admiten las dos baterías de la gama en cargadores de corriente alterna. Alrededor de esos dos tamaños de batería, la gama ofrece tres versiones en nuestro país, arrancando por abajo en el 7GT Core RWD, con tracción trasera, un solo motor, 426 CV de potencia y batería de 75 kWh con 519 kilómetros de autonomía media oficial, gracias a un gasto de 16,6 kWh/100 km. Su precio es de 45.675 euros, antes de ayudas, y sus prestaciones satisfarán ya las necesidades de la mayoría, con los mismos 210 km/h de velocidad punta que en el resto de la gama y 5,3 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h. Pagando unos 7.000 euros extra accedemos a la versión intermedia y probablemente la más lógica, que es el 7GT Long Range RWD, con una factura de 52.890 euros y también con tracción posterior, un solo motor, 426 CV y prestaciones similares; aunque aquí la diferencia radica en la batería, de 100 kWh y que se traduce en 655 kilómetros de alcance oficial con la ayuda de un gasto medio que sigue siendo moderado: 16,9 kWh/100 km. Pero si buscamos la máxima exclusividad, mayores prestaciones y la seguridad o movilidad extra que implica la tracción a las cuatro ruedas, deberemos apuntar a la versión que corona la gama, el 7GT Privilege AWD, ya con doble motor, nada menos que 646 CV de potencia y una aceleración de 0 a 100 km/h digna de un superdeportivo: 3,3 segundos. Dotado también de la batería grande, de 100 kWh, homologa una autonomía media de 558 kilómetros y un consumo medio de 19,8 kWh/100 km, y su precio, de 59.325 euros, nos sigue pareciendo realmente ventajoso si comparamos con rivales prémium más o menos directos de características parecidas. Durante nuestro primer test, dedicamos todo el tiempo a la versión superior, con batería grande Long Range, tracción total y esos 646 CV de potencia, que nos parecen hasta excesivos porque los 426 de las versiones inferiores ya empujan lo suyo. Y por simplificarlo de alguna manera, diríamos que el 7GT es uno de los mejores coches que hemos conducido en lo que llevamos de año, pues esa impresión de calidad, agrado y refinamiento se percibe desde que te sientas en sus cómodos asientos y prosigue una vez en marcha, sea cual sea el escenario. Hay potencia de sobra siempre, y eso se acompaña de mucho silencio y un alto confort, aunque puestos a pedir alguna mejora, estaría bien que los asientos sujetasen mejor el cuerpo en carreteras de curvas cerradas. Es precisamente ahí, en tramos tortuosos, donde aprecias que el 7GT está más enfocado a la comodidad que al dinamismo puro, porque Zeekr parece haber apostado por una dirección algo suave, que no transmite a la perfección lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto cuando avivamos el ritmo de marcha, y por una suspensión ligeramente blanda, que consiente cierto balanceo en curvas cerradas o medias. Nada que afecte a la seguridad, pero se agradecería un tarado más firme que camuflase mejor las inercias o fuerzas físicas que afectan a un vehículo de 2.285 kilos en orden de marcha. Aunque para darse cuenta de eso, habrá que llevar un poco las cosas al límite, y no es algo que suelan hacer los conductores de berlinas eléctricas con una clara filosofía familiar.