Google apuesta por el fondo del Atlántico con un cable submarino de 7.000 km: une EE.UU. y Europa en plena competencia con China
La gigante estadounidense Google concretó el despliegue de Nuvem, un cable submarino de fibra óptica con una extensión cercana a los 7.000 kilómetros que cruza el Atlántico para conectar a Estados Unidos con Europa. Esta megaobra busca multiplicar la capacidad dedicada a internet, los servicios en la nube y la inteligencia artificial (IA), en un escenario donde Washington limita con firmeza la participación de proveedores de China en el sector.
De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), más del 99% de los flujos internacionales de datos transita por el fondo oceánico. Las grandes corporaciones del sector de la tecnología financian hoy estas redes físicas, claves para la economía digital global, en medio de una intensa disputa entre Pekín y la potencia americana por el dominio del tráfico informático del planeta.
¿Por qué el nuevo cable submarino de Google revolucionará las conexiones transatlánticas?
Google concretó el enlace de Nuvem —que significa "nube" en portugués— con la localidad de Sines, al sur de Lisboa, hito que marca la puesta en marcha de un tendido de fibra óptica de aproximadamente 7.000 kilómetros. La nueva infraestructura transatlántica parte desde Myrtle Beach, Carolina del Sur, y realiza escalas estratégicas en las Azores y Bermudas para unir el continente americano con el territorio europeo. El proyecto nació públicamente en septiembre de 2023 con el objetivo primordial de optimizar la fiabilidad tecnológica global.
El sistema fue equipado con 16 pares de fibra óptica capaces de alcanzar una capacidad de diseño cercana a 384 terabits por segundo. A través de este volumen masivo de transferencia, la multinacional reforzará el tráfico exigido por centros de datos, plataformas de cómputo en la nube e innovaciones de inteligencia artificial. Google explicó desde el lanzamiento de la iniciativa que "el trazado contribuiría a crear nuevos corredores de información y comunicaciones entre continentes".
Además de incrementar el ancho de banda, la iniciativa persigue establecer una red con rutas alternativas, menor latencia y alta resistencia frente a fallos. Este proyecto no operará de forma aislada: la firma tecnológica planea complementarlo con Sol, otro tendido submarino que conectará Estados Unidos, Bermudas, Azores y España. Ambos trazados se interconectarán en puntos clave para blindar la conectividad internacional.
¿Cómo impacta el cable Nuvem en la disputa tecnológica global y la relevancia digital de Portugal?
La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) fortaleció en junio de 2026 la normativa sobre cables submarinos para frenar a firmas chinas y blindar infraestructuras críticas. La estrategia beneficia a gigantes estadounidenses como Google y Meta mediante autorizaciones ágiles. Esta política busca resguardar datos estratégicos frente a Pekín, complementando iniciativas en el Pacífico como el sistema Humboldt entre Chile y Australia para contener la presencia asiática en América Latina.
El proyecto Nuvem afianza un corredor transatlántico directo de alta capacidad hacia Europa. Sines consolida su liderazgo al sumar esta conexión a las redes Equiano y EllaLink. Respecto a este hito, el ministro portugués Gonçalo Matias afirmó: “Portugal se está convirtiendo en lo que la geografía siempre nos invitó a ser: la puerta atlántica de Europa”. El país ibérico potencia su estatus de nodo para inteligencia artificial gracias a sus centros de cómputo y fuentes renovables.
Cerca de 500 tendidos submarinos abarcan 1,7 millones de kilómetros para mover sobre el 99% del flujo internacional de datos. Estas autopistas invisibles sostienen finanzas, la nube y llamadas gubernamentales a escala masiva. El despliegue transoceánico de la firma tecnológica va más allá del rendimiento técnico: constituye un pilar físico clave para la economía global, donde la ruta, titularidad y resguardo definen el liderazgo internacional.
