Fútbol y religión
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Una suma. Sencilla. Cinco días de visita del Papa en junio. Más los cinco de espera entre la victoria ante Francia en semifinales del Mundial y el éxtasis final frente a Argentina. El total resulta la nada desdeñable cifra de diez días, con sus noches, en los que España fue un país unido. Pudiera parecer que no es gran cosa, pero sí lo es. Mucho. Después de tantos años de polarización, de muros y división social, se agradecen dos pequeñas treguas. Todos conectados por dos liderazgos bien distintos, pero exactamente iguales en lo esencial. Grandes representantes de los valores universales que demasiada gente desecha el resto del año: humildad, cohesión, solidaridad, multiculturalidad, esfuerzo colectivo, integración, respeto. Porque no, esto no... Ver Más
