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Julito Martínez, emerge el hombre "stealth"

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Ya saben que en la final que nos llevamos de calle, Shakira iba con Argentina. Cantó en inglés, desde luego. No sé si sería solamente por sus añoranzas del joven De la Rúa o por el calvario que ha atravesado en nuestro país hasta ser absuelta de fraude fiscal por la Justicia. Porque tanto la han mirado y remirado que hasta triunfó una serie -"Celeste"- en la que se convertía en heroína a la inspectora de Hacienda que sin identificarla le contaba los días para emplumarla.

El caso contrario al de Julio Martínez Martínez -alias "Julito"- que se sentará hoy ante el juez Calama para declararse testaferro de Jose Luis Rodríguez Zapatero y hacerle responsable del tráfico de influencias en el caso Plus Ultra y del cobro y pago de la comisión del 1% que afirma se pactó por conseguirlo. Julito ya ha cantado, en castellano y por escrito, no como Shakira, y le mandó ayer al juez Calama la melodía de su colaboración en sintonía con Anticorrupción. Julio era un hombre "stealth", que es algo así como la denominación técnica para los objetos que logran pasar bajo el radar sin ser detectados, y ahora emerge a la luz y piensa geolocalizar al resto. Un verdadero fantasma era Julito. Todas sus extrañísimas actividades a efectos tributarios pasaron bajo todos los radares de esa AEAT que sabemos utiliza la IA para vigilar nuestros mensajes en las redes y que quiere entrometerse en la ayudita que cada cual le quiere dar a sus vástagos para que lleguen a fin de mes. Ahora Julito sale a la luz, como única vía de defensa posible, visto que su hasta ahora socio pretendía echarle encima todo el marrón.

Julio Martínez no lo tenía fácil, demasiadas pruebas sobre su participación en esta organización judicialmente considerada criminal. Buen consejo letrado el de acogerse a la única forma de reducir las múltiples penas que le aguardan, que no es otra que confesar y tirar de la manta. Solamente con lo que envió ayer al juzgado golpea la línea de flotación de la defensa de Zapatero, al que apunta directamente por haber intervenido para conseguir el rescate a cambio de una mordida del 1%. Si, como es de prever, aporta documentación y respalda sus afirmaciones, el expresidente lo tendrá peor que nunca. Un abogado procesalista se le va a quedar corto.

No cabe duda de que el juez Calama se interesará también porque Julito confiese la procedencia de esa prodigiosa capacidad de invisibilidad que lo convierte en el héroe de los asesores fiscales. En primer lugar porque tomó la temeraria decisión de no presentar la declaración de la renta durante al menos cuatro ejercicios. ¿Se imaginan? ¿Conocen a alguien que ose pasar de retratarse anualmente con Hacienda? Y no porque no tuviera ingresos que le constaran a la AEAT ya que se pagaba un sueldo como administrador de empresa de 50.218 euros con unas retenciones de 12.554€, que tenían que figurar y que, desde luego, son un importe que obliga a presentar declaración.

No es la única circunstancia inverosímil que se da cita en Julito. También era una persona que no tenía cuentas bancarias pero sí casi 300.000 euros en efectivo que le incautaron en el registro de su casa, repartidos entre un radiador, el neceser, en el cuarto de baño o en un armario. Lo normal para un empresario, vamos. En su escrito ante el juzgado pretende que ese dinero procede "de la venta de activos inmobiliarios, no relacionados con los hechos del procedimiento". Como poco se los ocultó al fisco y más le vale no mentir si quiere obtener clemencia.

También tendrá que explicar el haber tenido activas hasta 39 empresas con sede exclusivamente en dos direcciones. Resulta extrañísimo que Hacienda no se preguntara que sucedía con tanto negocio amontonado en el mismo domicilio fiscal porque siempre es indicio claro de guarrada tributaria. Saldrá así a la luz el entramado societario del que se habría beneficiado el propio Zapatero y al que apunta el testaferro ya en el escrito remitido a Calama. Amén de ser un hombre, un empresario, sin cuentas en los bancos. Nuevo prodigio.

Otra costumbre terriblemente extraña, fiscalmente hablando, era la de pagar altas cantidades a proveedores con los que, según declaró Zapatero, no había suscrito contrato por escrito alguno. Te pago más de 600.000 euros por tus trabajos pero todo queda avalado por nuestra confianza y un choque de manos es algo que, según el juez Calama: "no es normal, obviamente en mi opinión y normalmente también en la de Hacienda". Ahora Julio Martínez cuenta cómo su empresa instrumental suscribió un contrato con Plus Ultra para recibir la mordida del 1% de la ayuda, si ésta se conseguía, y explicará dónde fue a parar ese dinero posteriormente.. La Justicia seguirá con facilidad el entramado empresarial porque, según comentan jueces y fiscales con mucha experiencia, este es bastante básico y poco elaborado. O sea, que confiaba más en que daba cobijo a hombres "stealth", indetectables, que en la sofisticación del montaje.

El comportamiento de Hacienda en toda esta historia no ha sido ni medio normal. La ya ex directora general, preguntada por la invisibilidad de Julito para la Agencia Tributaria dijo en el Senado: "ha sido un error que lamento profundamente". ¿Proliferan aquellos contribuyentes con los que Hacienda sufre un error de detección? Los propios inspectores ratifican que es imposible que todo este cúmulo de conductas no haga saltar las alarmas a través del sistema informatizado que la AEAT tiene para cruzar los datos de los contribuyentes. También son los inspectores los que opinan que sólo una mano en la cima puede proteger del sistema a alguien. El hombre "stealth" lo gripó, tal vez cobijado por una sombra aún mayor. La gran sombra. Urge investigar a Hacienda que también ha arrastrado los pies para personarse como perjudicada en la pieza separada de las joyas. La sospecha se vuelve doble: si desde arriba se podía hacer desaparecer contribuyentes a efectos de inspección, también es posible que, como sospechan muchos, haya sido posible ordenar poner a otros en el foco del sistema. Miren los innumerables requerimientos que tras empezar a investigar al hermanísimo le llegaron a la juez Biedma, sin ir más lejos.

Así que hoy Julito va a tener mucho de que hablar con el juez Calama. Tendrá que cantar alto y claro. Así ha querido adelantárselo al juez, a nosotros los ciudadanos y a todos los que estaban especialmente pendientes de si el empresario/testaferro tomaba la decisión de colaborar con la Justicia y contar todo lo que sabe aunque se autoincrimine, para poder seguir la senda de mejora de su situación penal que el Supremo bendijo para Aldama.

Julito ha apuntado ya a José Luis Rodríguez Zapatero con un tiro de máxima gravedad y no sólo lo ha hecho él sino también los altos cargos de la compañía Plus Ultra, que se han mostrado decididos a contar al juez cómo pagaron una mordida a ZP para lograr que se salvara su negocio. Afirman que el propio Zapatero les anunció once días de su aprobación formal la consecución del dinero. No conviene olvidar que lo que ellos llaman salvamento no es tal a los ojos de la Justicia, ya que las fiscalías suiza y francesa levantaron la liebre sobre esos 53 millones porque seguían la pista de su utilización para blanquear fondos de Venezuela. Si Plus Ultra y Julio Martínez Sola colaboran, el volcado del teléfono del directivo de la aerolínea Rodolfo Reyes en Estados Unidos, el que Moreno Catena quería desactivar, quedará en una anécdota porque podrán aportar ellos mismos muchas de las evidencias.

Para lograr la indulgencia judicial, Julito tendría también que explicar qué pasó con esa comida para crear empresas en Dubai y tantas otras cosas que arrojen luz para conocer hasta dónde llega la vergüenza del partido socialista y de sus más preclaros nombres. Porque esta cantada apunta directamente al Consejo de Ministros. Por mucho que ahora diga que "quien marcaba los pasos a seguir" para lograrlo era ZP, lo cierto es que sin la orden de Sánchez nunca lo hubiera logrado. No olvidemos recordar aquí la declaración de Ábalos, la línea corrupta en competencia, sobre cómo se coció el rescate a sus espaldas, dejándole a él fuera del negocio con su consiguiente enfado. "Pues tú sabrás", dicen que le contestó Sánchez cuando se quejó.

Julio Martínez Martínez es sin duda la estrella judicial de la semana y lo será durante mucho tiempo. Todo apunta a que la capa de camuflaje caerá y a que más pronto que tarde sabremos cómo, quién y para qué ordenó finalmente que esos 53 millones de nuestros impuestos acabaran en ciertas manos; quién se ocupó de que la Abogacía del Estado y la Fiscalía forzaran la máquina para desbloquearlos en el juzgado que los había paralizado. Dentro de muy poco, todo se irá sabiendo, y entonces, con seguridad, rodarán más cabezas de personajes hasta ahora "stealth".