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Irene Grau y Marco Giordano: cuerpo, materia y energía en el IVAM

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Abc.es 
Segunda entrega del proyecto 'Territorios en tránsito / Solo dúo', una iniciativa que pretende activar la colaboración del IVAM con otros espacios expositivos e impulsar el conocimiento y la presencia de artistas valencianos. Esta vez el comisariado es igualmente dual, lo que a buen seguro habrá acentuado el diálogo siempre necesario con el otro. 'Te llamo cuerpo' es el sugerente título que alude al hecho de ampliar este concepto –humano, en primera instancia– a diversos elementos naturales o artificiales que forman parte del territorio móvil y cambiante en el que nos movemos. El sujeto es reduccionista por naturaleza necesaria, cayendo las más de las veces en simplificaciones basadas en generalizaciones. Otro tanto pasa con la palabra 'materia', que asociamos a algo tangible, sólido y hasta pesado, pero que puede ser algo tan inmaterial y abstracto como un objeto de estudio o de investigación. Irene Grau (Valencia, 1986) y Marco Giordano (Turín, 1988) son los actores necesarios de sus respectivos procesos de trabajo profundamente vinculados con los conceptos propuestos. Materia reducida a su grado cero terrestre, vivencial y procesual en el caso de Grau. Materia transformada en escultura, imagen, sonido, palabra, luz, movimiento, en el de Giordano. Me parece especialmente destacable la feliz «integración de los opuestos» (máxima jungiana que define el proceso de individuación) perfectamente aplicable a estas dos vías de exploración de la creatividad ligada al juego relacional que cada artista establece con diferentes entornos y contextos. Los caminos recorridos son prácticamente inversos: de la acción corporal a la materialidad pictórica (Grau); de la materia multiforme a la energía en constante cambio de estado (Giordano). Los resultados son llamativamente diferentes: sobriedad, repetición, cromatismo mineral, organización rigurosa de los elementos compositivos y del espacio; exuberancia, diversidad, artificio y estridencia cromáticos, distribución aleatoria y dinámica de múltiples objetos fragmentariamente complejos. Ninguna duda a la hora de atribuir la autoría de cada una de las cincuenta y tantas piezas que componen la cita. En la zona de entrada se presentan sus contundentes tarjetas de visita, toda una declaración de diálogos cruzados que se verá reforzada en otro espacio intermedio en el que vuelven a convivir dos obras enfrentadas. Giordano primero y Grau después, despliegan diferentes proyectos realizados con anterioridad y exprofeso, mostrando sus respectivos acercamientos a profundas problemáticas que conectan las energías con las materialidades. Paul Klee afirmó que «el arte hace visible», algo que sin duda es común denominador en este caso. Irene Grau, mediante el uso inteligente de su energía corporal, da forma y cuerpo a una serie de 'pinturas' en las que el color de elementos minerales y vegetales se registra y fija en diferentes telas a medio camino entre lo pictórico, lo escultórico y lo instalativo. Marco Giordano, mediante el ingenio insaciable de la curiosidad, saca a la superficie y destripa el cableado oculto (venas de energía e información) que atraviesa las entrañas terrestres y marinas para orquestar un espectáculo casi operístico concebido como una obra de arte total en la que apela/bombardea nuestros sentidos y nuestra imaginación.