Solo Bellingham puede hacer soñar a Inglaterra
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«Así es como debe ser el fútbol». Rob mira al cielo y se frota las manos satisfecho desde una grada del estadio de Nueva York/Nueva Jersey. Viene con su padre y un amigo desde Leyton, un barrio al este de Londres. Cae lluvia fina en una tarde plomiza, los asientos están mojados. Son del Leyton Orient, de la tercera inglesa, con un estadio de puro sabor británico, inspiración para Ted Lasso. «Para nosotros es perfecto», dice este hincha, con camiseta clásica, de la época de Gary Lineker, sobre la lluvia y el terreno mojado. Pero Inglaterra no debería necesitar lluvia ni ninguna otra motivación para ganar a Panamá, en su último partido de la fase de grupos, en el que se juega ser primera de grupo frente a un rival débil. Debería ser suficiente con la necesidad de encontrar una buena dinámica y, sobre todo, con la conveniencia de evitar un ogro nada más arrancar las eliminatorias: si acaba este partido segunda, tendrá que enfrentarse a Portugal o Colombia. Tras una primera parte preocupante, las apariciones de Jude Bellingham, el mejor, y Harry Kane, solucionan el compromiso (2-0) e Inglaterra se clasifica primera. Thomas Tuchel, el entrenador al frente de Inglaterra, busca pegar un volantazo a la marcha de su Selección. El inicio ilusionante contra Croacia (4-2) quedó embarrado en un empate soso con Ghana, en el que los ingleses fueron incapaces de encontrar soluciones a una defensa cerrada. El técnico alemán cambia casi la mitad del once. Renueva las bandas: por la izquierda, Marcus Rashford sustituye a Anthony Gordon, uno que sale y otro que entra al FC Barcelona-; por la derecha, es Bukayo Saka quien toma el lugar de Noni Madueke. Sobre todo, busca dinamizar el centro del campo. A Bellingham, el que tiene talento para abrir la lata, lo acompaña en la mediapunta de Morgan Rogers, cuando hasta ahora Tuchel escogía a uno o a otro. Y coloca al madridista cerca de Elliott Anderson en la medular, un cambio táctico que acumula un precio de mercado de casi 290 millones: los 134 que pagó el Real Madrid por 'Hey Jude' y los 153 que acaba de pagar el Manchester City por Anderson. Por lo visto en la primera parte, es difícil entender la millonada pagada por los jeques por el ex del Nottingham Forest. Tiene una presencia convencional, no encuentra soluciones, sus pases son baratos. Bellingham da más muestras de calidad, pero no encuentra compañía. El gran activo ofensivo de Inglaterra, Kane, llamado a pelear por el pichichi del Mundial, no aparece. Rashford es intermitente. Inglaterra presiona pero sin claridad y sin potencia. Eso convierte a la línea de tres centrales de Panamá -José Córdoba, Fidel Escobar y Andrés Andrade- en un Muro Adriano. A Córdoba, que juega en el Norwich, en la segunda de Inglaterra, le llaman el 'Príncipe de Panamá' . Hoy parece Beckenbauer. Acaba la primera parte y se hinca de rodillas, apunta al cielo, reza. La mitad de la tarea está hecha. Inglaterra se va al descanso en depresión. Desde Filadelfia llegan malas noticias. Ha marcado Croacia. Con el empate, los ingleses serían segundos, se meten en un lío, con Portugal o Colombia en el horizonte. Algo les dice Tuchel mientras la parroquia británica va en busca de otra cerveza. Salen diferentes, con intensidad, tensión en los pases. Abre la lata el mejor de la tarde, Bellingham. Cinco minutos después, Kane hace su gol de toda la vida: desmarque perfecto, remate de cabeza impecable, a gran centro de, otra vez, Bellingham. En la marea de chubasqueros en la grada -la FIFA prohíbe meter paraguas- estalla el júbilo y se canta a pleno pulmón 'Livin' on a Prayer', de Jon Bon Jovi, que es de aquí, de Nueva Jersey. La atención se traslada a Filadelfia, donde los goles convierten la clasificación en una montaña rusa. Croacia, que ha estado primera mientras Inglaterra empataba, se pone segunda por los goles de los de Tuchel. Pero Ghana empata con VAR y suspense y queda relegada a tercera. Un segundo gol de los croatas, de Nikola Vlasic, les devuelve a la segunda posición. Ghana se queda con cuatro puntos y la tercera posición, con la que también se clasifica. Al final, pese a las turbulencias, se cumplen los pronósticos con los que arrancó este grupo. Croacia se clasifica, sin acercarse al brillo de otros Mundiales y se enfrentará a Portugal o Colombia. Ghana acaba por pasar, pero no ilusiona, y se verá también con uno de estos dos equipos. Inglaterra gana, pero no disipa dudas. Jugará con un tercero, todavía por definir. Llegaron al Mundial con la expectativa de que podrían ganar a cualquiera y acaban el grupo con la realidad de que casi cualquiera les puede empatar. Con todo, suena en el estadio 'It's coming home', el grito de guerra que dice que la copa volverá a casa, donde no ha estado en sesenta años, una sequía desoladora para los inventores del fútbol. Y todos, jugadores y afición, se despiden cantando 'Wonderwall', de Oasis, ya una tradición inglesa en este Mundial. Y después, 'Hey Jude', el canto más merecido esta tarde en Nueva Jersey.
