“La transición energética no depende solo de activos o tecnología, es sobre todo una cuestión de talento”
Repsol vive uno de los momentos más exigentes y a su vez más retadores de su historia. La compañía está evolucionando su modelo de negocio: de ser una empresa ligada al petróleo y al gas a convertirse en una empresa multienergética. Y en ese viaje, Isabel Torre, subdirectora de Talento y PMO de Personas y Organización de la compañía, tiene claro cuál es el verdadero recurso estratégico: las personas.
“La transición energética es mucho más que una cuestión de activos o tecnología, es sobre todo, una cuestión de talento”, afirma Torre. Hoy Repsol debe combinar sus negocios tradicionales con energías renovables, combustibles con baja o nula huella de carbono, movilidad eléctrica o hidrógeno, gestionando al mismo tiempo una complejidad enorme: incertidumbre tecnológica y regulatoria, así como la necesidad de generar valor, tanto a corto como a largo plazo.
Un contexto que exige personas ágiles preparadas y capaces de tomar decisiones en entornos cambiantes e inestables y que, por tanto, garantice que la organización cuente con los perfiles y habilidades que necesita hoy y a futuro. Para dar respuesta a este reto, en 2024 Repsol lanzó su Programa de Talento, que aborda los retos del plan estratégico desde la perspectiva de las personas y cómo su talento contribuye a la consecución de la hoja de ruta de la compañía.
El talento como motor de la transición energética: la apuesta de Repsol por las personas
Con más de 25.000 empleados capaces de desempeñar unos 200 “oficios” diferentes, la tarea no es sencilla. "Las capacidades que ahora buscamos son distintas a las que buscábamos hace tan solo dos años", reconoce Torre, aludiendo a la velocidad con la que la irrupción de la inteligencia artificial generativa o la automatización están transformando los roles y tareas. "Es una carrera para que todo el mundo pueda estar preparado y contribuir en cada momento con todo su potencial".
La Universidad Repsol: formación para transformarse
En ese ecosistema de aprendizaje continuo, la Universidad Repsol juega un papel central. Combina una sede presencial en Móstoles, orientada al aprendizaje práctico y la colaboración, con una plataforma digital que pone al alcance de todos los empleados un catálogo transversal y especializado. Una oferta formativa actualizada y de calidad, que cubre conocimientos que van desde mercado y compañía, finanzas, sostenibilidad, asuntos legales, compliance o digitalización, con contenidos de máxima actualidad como inteligencia artificial generativa, nuevos modelos energéticos, seguridad industrial y ciberseguridad, sin olvidar el desarrollo de las denominadas power skills.
Pero más allá de los contenidos, lo que distingue el modelo es su filosofía. "Queremos que no se trate solo de ofrecer cursos, sino de fomentar una verdadera cultura de aprendizaje", explica Torre. Esta cultura de aprendizaje se alimenta de comunidades de prácticas, espacios de colaboración y una red de formadores internos integrada por más de 1.000 empleados de Repsol que forman a sus propios compañeros y que “es un elemento de motivación muy importante, además de una herramienta de reconocimiento para ellos", señala Torre.
Más allá de la gestión, liderazgo humano
Uno de los pilares del Programa de Talento es el desarrollo del liderazgo. Repsol cuenta hoy con casi 3.500 personas que lideran equipos y la compañía ha diseñado un itinerario formativo específico para ellos, que va desde el autoliderazgo hasta la gestión cotidiana del equipo, pasando por el desarrollo de las personas. "Estamos trabajando mucho en el feedback y en la conversación de desarrollo de los líderes con sus colaboradores", explica Torre. El mensaje que quieren trasladar a los responsables de equipo es claro: “Su rol más importante es estar pendientes de las personas de su equipo y acompañarlos para que crezcan profesionalmente y desplieguen todo su potencial”.
“El objetivo es garantizar que la organización cuente con los perfiles y habilidades que necesita ahora y en el futuro”
Repsol también apuesta por fórmulas formativas no regladas. Las microcredenciales ganan terreno como forma de reconocer aprendizajes y ampliación de conocimiento que no siempre concluyen con un título, pero que tienen un valor real dentro de la organización. La confianza en los formadores internos es, en este sentido, un pilar fundamental: son ellos quienes mejor conocen las tecnologías que la compañía está desarrollando o los procesos que se llevan a cabo, lo que garantiza una formación relevante, sostenible en el tiempo y alineada con la realidad del negocio.
IA al servicio del aprendizaje personalizado
Repsol ha llevado a cabo un importante cambio cultural, donde la digitalización y el uso de las nuevas tecnologías ya se ha consolidado en el día a día de las personas. Por ello, la inteligencia artificial también se ha extendido al ámbito de la formación. La compañía ha desarrollado internamente "edu", un asistente de IA generativa que recomienda a cada empleado qué cursos realizar en función de su puesto e historial formativo. Una apuesta por la personalización que complementa la estrategia de microlearning: contenidos breves, accesibles, capaces de captar la atención y generar curiosidad para profundizar posteriormente.
A escala corporativa, cerca de 8.000 empleados utilizan a diario Microsoft Copilot como herramienta de referencia para la productividad personal, a ello se suma que todos los empleados de Repsol cuentan con Copilot for Web desde hace más de dos años.
Reskilling y upskilling para no dejar a nadie atrás
En un contexto de transformación acelerada, el contenido de algunas posiciones está cambiando. Ante eso, la primera respuesta de Repsol es dar prioridad al talento interno apostando por su formación. “Un ingeniero de mantenimiento de nuestro negocio de exploración y producción con una formación adecuada puede ser perfectamente Ingeniero de mantenimiento de un parque solar o eólico”, señala Torre. Programas como Repsol Data School refuerzan esta apuesta, formando a empleados de distintos perfiles para convertir a la compañía en una organización orientada al dato.
Torre concluye con una reflexión que resume bien el espíritu que guía toda esta transformación: "Estamos en un momento en el que tenemos más preguntas que respuestas. Debemos seguir haciéndonos preguntas para encontrar las respuestas apropiadas y avanzar hacia al futuro en el lugar en el que queremos estar: continuar evolucionando como compañía multienergética y siendo un actor importante en la transición energética”.
