Crítica de "Zeta": espías con acento español ★★★ 1/2
Tras vez fugazmente el cuadro de Goya «Saturno devorando a su hijo», la película parece volverse geográficamente loca y nos traslada correlativamente a Nueva York, Tailandia, Panamá y Japón para, de una manera vistosa, mostrar varios crímenes, los de cuatro ex oficiales de inteligencia españoles con identidades falsas matados al mismo tiempo en distintas embajadas del mundo. El CNI descubre que todos participaron 35 años atrás en la enigmática «Operación Ciénaga», que transcurrió en Colombia y donde estuvo implicado un quinto oficial de inteligencia y el único que ha escapado de los asesinos. Encontrarle será el primer objetivo para ellos, por lo que acuden a Zeta, un joven e introspectivo espía que desde hace meses abandona la acción para cuidar a su madre, muy enferma.
Pero Zeta no estará solo en su misión, a él se le une Alfa, una mujer parece que obsesionada por conocer la identidad de otro personaje muy implicado en «Ciénaga».
Un thriller de acción trepidante que incluso tiene la muy acertada idea de combinar en la historia el narcotráfico de drogas y armas con la banda terrorista ETA, lo que confiere a la película un ramalazo de una agradecida realidad que no suele estilarse en estas cintas. Lástima que en el tramo final la cosa se embarulle un poco y haya que estar muy atentos al devenir de los acontecimientos, pero, sí, hay vida en el devenir de los espías españoles más allá de Anacleto.
Lo mejor: Que el binomio Casas/Zahera funciona muy bien en este trepidante thriller
Lo peor: Quizá el tramo final de la cinta resulta un tanto embarullado; estén pendientes
