Lo de que la frontera con Haití está sellada es un cuento de camino
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
A quienes conocemos al dedillo la línea divisoria entre la República Dominicana y nuestro país más cercano (entiéndase Haíti), nos duele en el alma cada vez que un político o un alto oficial de los cuerpos castrenses afirman que "la frontera está sellada.
Quiero decirle que eso es una vulgar y bien inventada mentira para entretener a la gente que no tiene la más mínima idea de cual es la verdadera situación de la franja fronteriza.
Recientemente estuve recorriendo junto a unos amigos parte de ese litoral y comentábamos mientras vehíamos pequeños grupos de nacionales del vecino país escabullendose entre los escasos matorrales que suelen aparecer en los áridos terrenos que en el otro lado de la carretera internacional se suelen ver, de lo desprotección y vulnerabilidad de esa parte de nuestra frontera.
El descuido de las autoridades militares en esa zona es garrafal, debido a que a todo lo largo y ancho de la misma se hacía casi imposible ver a algún miembro del ejército custodiando dicha franja.
Desde restauración hasta Pedro Santana, uno de mis amigos y yo decidimos apostar que él me daría cien pesos por cada efectivo militar que encontráramos y yo le daría 10 pesos por cada ciudadanos haitiano que viesemos intentando cruzar hacia el lado dominicano por la referida carretera. El resultado de esta apuesta la terminé ganando debido a que fueron más los civiles que vimos que los uniformados.
Nosotros nos encaminabamos a un pueblito que pertenece a la provincia de Elías Piña, pero por las malas condiciones de la carretera desde esta ciudad hasta allí, para llegar, el trayecto debe hacerse por la parte noroeste del país, entiéndase atravesar Monte Cristi, Dajabón, Loma de Cabrera, restauración y Pedro Santana y pasar por un pequeño villorrio perteneciente al territorio Haitiano llamado Tirolí.
Allí en Tirolí, (en el mismo medio de la carretera internacional)los haitianos tienen un mercado donde venden todo tipo de mercancía, desde jarro de hojalata, galletas hechas de barro con aceite recusado y levadura; hasta tripa de pollo limpia, carne manida, gandules, maíz, maní y otros productos.
Desde Tirolí hasta Guayajayuco usted no ve un solo efectivo militar que custodie esa parte, siendo ese uno de los trayectos más vulnerable de nuestra frontera.
Lo que usted va a encontrar en el referido trayecto son cientos de niños y adolescentes haitianos desnudos y descalzos que corretean detrás de los poco vehículos que se atreven a aventurarse por allí, en procura de que le den unas que otras monedas o alguna sobra de comida.
Si partimos de que la frontera completa entre Haití y nuestra amada República Dominicana tiene una extensión de unos 380 o 400 kilómetros y la verja perimetral que levantan las autoridades será de aproximadamente 170 kilómetros, entonces que pasará con los otros 230 kilómetros que quedarán descubierto?
Por eso digo que el llamado sello de la frontera dominico-Haitiana es tan solo una ilusión, un cuento de camino que los políticos de nuestro país le quieren vender a este pueblo.
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