De Capileira al Refugio del Poqueira, una ruta para disfrutar de la belleza de la Alpujarra y Sierra Nevada
0
Algo que se debe saber antes de empezar a leer nada: en el momento de publicarse estas líneas, en marzo de 2026, esa ruta está casi cubierta por la nieve, pero el deshielo llegará, suele hacerlo entre abril y mayo, y entonces, aunque quedará algo, sí que se podrá transitar y disfrutarla en su máximo esplendor entre el final de la primavera y el principio de otoño. Una segunda cosa, a modo de advertencia: aquello es alta montaña: se va a ascender hasta los 2.500 metros. A esa altitud, el tiempo es a veces caprichoso y cambia con rapidez. Así que, aunque el viajero se haya despertado con un cielo azul brillante, debe tener muy presente la previsión meteorológica del día. Y nunca olvidarse de llevar ropa de abrigo, además de agua, por supuesto. Hechas esas dos precisiones, va siendo hora de arrancar y el punto escogido es el precioso pueblo de Capileira, el más alto de los tres que componen el Valle del Poqueira, en plena Alpujarra de Granada. Merece una visita, por supuesto, y de hecho puede ser muy recomendable, si hay tiempo, pasar allí un día y una noche antes de emprender la ruta. Hay buenos sitios para comer, como el restaurante El Corral del Castaño, y para dormir, como el hotel Real de Poqueira. El paseo puede comenzar en Capileira, pero también es factible hacer el primer tramo en coche y aparcar en la Hoya del Portillo , donde hay un acceso controlado al Parque Nacional de Sierra Nevada. A partir de ahí sólo tienen autorizado el paso los vehículos de quienes trabajan en la zona. Se respira aire puro, paz y tranquilidad. Definitivamente, en ese punto se sabe que los agobios y las prisas de la ciudad han quedado atrás. Toca subir; que no escalar, el desnivel es importante pero no hace falta recurrir a las manos para apoyarse. El trayecto es de 22,5 kilómetros, conviene iniciarlo a primera hora de la mañana, en cuanto haya algo de luz, y la dificultad viene indicada según los tramos, aunque por lo general es asequible para quienes tengan un mínimo de preparación. Los que sean sedentarios impenitentes, mejor que se queden en el sofá. El camino está lleno de atractivos, casi en cada curva del sendero es posible apreciar una panorámica excelente; pero si hay que marcar hitos, uno de ellos es sin duda Puerto Molina, un mirador magnífico para detenerse y hacer unas fotos. Desde allí ya se ven las cotas más altas de las estribaciones del Mulhacén, el techo de la península. Pero también, mirando hacia abajo, puede verse en días muy claros el mar y, al fondo del todo, el continente africano. Todo un lujo. A esas alturas ya no hay castaños en los alrededores; han quedado más abajo y ahora la vegetación empieza a escasear, porque pocas plantas sobreviven a tanta altura. Ascender cuesta cada vez un poco más, pero hay alicientes de sobra para seguir haciéndolo, como un nuevo mirador, el del Alto del Chorrillo, que viene a ser la línea divisoria que separa el río Poqueira del Trevélez, municipio que también es visible desde allí y que, como Capilerira, es merecedor de una parada. Si se ha llegado hasta allí, hay que dar una buena noticia: por el momento no hay que subir más. Lo que toca a continuación es descender un poco por un carril que conduce hasta el Refugio del Poqueira, el más grande que hay en Sierra Nevada, junto al de Postero Alto , en la cara norte y cerca de otro pueblo que, para variar, tiene sus atractivos y se llama Jérez del Marquesado. En las inmediaciones del Refugio del Poqueira, con un poco de suerte, podrán verse cabras montesas, una de las pocas especies que sobreviven en esos lugares tan agrestes. Aunque más que sobrevivir, se diría que se encuentran allí a sus anchas, en completa libertad. El refugio, que tiene capacidad para 85 personas, es un buen punto para apreciar el nacimiento del río Mulhacén y su confluencia con el río Veleta. El valle de la parte alta de sus dos cauces conserva una forma de U que generaron los glaciares de las cotas más elevadas de Sierra Nevada. Gestionado por la Federación Andaluza de Montañismo, el refugio es un lugar estratégico para atacar desde allí las cumbres más elevadas del macizo, las que superan los tres mil metros. Sobre todo la del Mulhacén, que es la más demandada. Cuenta con un comedor, dormitorios, cocina, ducha, sala común y servicios básicos, pero antes de plantarse allí es imprescindible llamar antes para asegurarse de que está abierto, porque está siendo sometido a obras de rehabilitación. De todas formas, si lo que se quiere es hacer la ruta en una única jornada, el refugio, aunque esté cerrado, puede y debe servir como lugar de parada, descanso y restablecimiento de fuerzas, tanto para quienes quieran continuar subiendo –para hacer cumbre en el Mulhacén 'sólo' les queda ascender otros 900 metros o así- como para los que deseen regresar. El camino de vuelta, eso seguro, va a ser tan interesante como el de ida.
