Un nuevo estudio desmiente la creencia con el vaper y el tabaco calentado: no es puerta de entrada al tabaquismo
Un nuevo estudio realizado en España desmiente la creencia de que el vaper y el tabaco calentado son la puerta de entrada al tabaquismo. La investigación concluye que los productos de tabaco sin combustión, como el tabaco calentado y el cigarrillo electrónico, pueden funcionar como estrategias efectivas para reducir o abandonar el consumo de cigarrillos convencionales.
Según los autores, el uso dual, que consiste en combinar cigarrillos tradicionales con alternativas sin combustión, se configura en muchos casos como una etapa de transición hacia la disminución del consumo de tabaco y, en algunos casos, hacia la cesación completa.
El estudio, publicado en la revista científica Research in Economics, se basa en una encuesta a 1.329 consumidores de nicotina en España y reconstruye de forma detallada sus trayectorias de consumo desde la iniciación hasta la posible cesación.
La mayoría de los fumadores empieza con cigarrillos
Según los resultados, el 89 % de los consumidores de nicotina comienzan su consumo con cigarrillos convencionales, generalmente entre los 16 y 18 años.
La transición a productos alternativos, como el tabaco calentado o los cigarrillos electrónicos, se produce más tarde, con una edad media de 27 años. Esto indica que estos productos no suelen ser la puerta de entrada al consumo de nicotina, sino un segundo paso para fumadores ya habituales.
Uso dual y reducción del consumo
El estudio muestra que quienes combinan cigarrillos con productos sin combustión fuman un 34 % menos de cigarrillos al año que los fumadores exclusivos. En un periodo de cinco años, reducen su consumo de cigarrillos en un 42 %, y un 44% de ellos afirma utilizar el tabaco calentado específicamente para dejar o disminuir el consumo de cigarrillos. Casi uno de cada cinco usuarios duales declaró haber abandonado completamente el consumo de nicotina.
Los investigadores destacan que estos resultados sugieren que el uso dual no suele ser un estado permanente, sino una etapa intermedia en el camino hacia la reducción del daño o la cesación, especialmente entre fumadores de larga trayectoria.
Implicaciones para las políticas públicas
El estudio cuestiona los enfoques regulatorios que tratan todos los productos de nicotina como equivalentes y sugiere que diferenciar productos según su nivel de riesgo podría mejorar la eficacia de las políticas públicas. La fiscalidad, la regulación y la información al consumidor influyen de forma directa en las decisiones de los fumadores adultos y pueden facilitar estrategias de reducción de daños o abandono progresivo del tabaco, según los autores.
